Columna publicada en Vanguardia Liberal en abril 22 de 2009
La semana pasada, la publicación inglesa The Independent informó: 1500 agricultores se suicidaron en la India, en sólo el estado de Chatisgart. En toda la India, según fuentes oficiales, se suicidan mil campesinos… ¡cada mes!
El escabroso asunto había sido abordado el año pasado por el Príncipe Carlos de Inglaterra, quien afirmó que los campesinos hindúes se suicidaban después de utilizar en sus parcelas Organismos Modificados Genéticamente (OMG). Éstos, los habrían conducido a la quiebra y al endeudamiento total. Sus palabras desataron la furia de los fabricantes de los OMG y políticos asociados.
El drama empezó años atrás, cuando millones de campesinos hindúes, hipnotizados por promesas de fabulosas cosechas y montones de dinero, remplazaron las semillas tradicionales por las transgénicas. Para realizar el cambio, los agricultores prestaron plata para comprar las costosas semillas e insumos que requieren los OMG, como el algodón transgénico (que ya ha producido estragos en Colombia).
En la India las cosechas estuvieron lejos de las promesas y así muchos quedaron atrapados en una catastrófica espiral de deudas enormes y mínimas entradas. “Nos mintieron”, afirman líderes campesinos, no sólo en la India sino en Europa, donde se registraron masivas protestas anti-OMG la semana pasada. También la semana pasada fue prohibido el maíz Monsanto 810 en Alemania (autorizado en Colombia), ya que según los funcionarios, existen pruebas de que ocasiona daños al medio natural.
El drama de los suicidas hindúes (y otros problemas mayores de los OMG), se analiza en el libro El Mundo según Monsanto (2008), de la francesa Marie Monique Robin. El libro también aborda las desastrosas experiencias con el maíz y la soya transgénica en America Latina. Diversas fuentes han denunciado la “Catástrofe sanitaria en Argentina” por efectos de las fumigaciones con glifosato, el pesticida asociado a los transgénicos (A parte de la angustia económica, habría que evaluar la incidencia de estos agro-tóxicos sobre el estado anímico de los campesinos hindúes suicidas).
Noticias de interés en nuestro país, ya que las mismas promesas que les hicieron a los campesinos hindúes, las han hecho en este país los defensores de las semillitas mágicas, entre ellos el ex ministro Andrés Felipe Arias, una especie de muñeco de ventrílocuo del autoreelecto presidente Álvaro Uribe. La misma pareja dinámica que expidió el decreto 4525, que les alegró la vida y los negocios a cuestionados productores de transgénicos.
Blog dedicado a publicar mis columnas de Vanguardia Liberal, el periódico Yariguies, el COMPAS, otros.
viernes, abril 24, 2009
martes, abril 21, 2009
¿Puede una hidroelectrica inducir un terremoto?
Columna publicada en Vanguardia Liberal en abril 15 de 2009
La edición de abril de la revista Francesa Science & Vie anuncia en su portada un informe titulado “Cuando el hombre hace temblar la tierra”, que advierte: “Represas, minas, perforaciones petroleras y la geotermia hieren la corteza terrestre engendrando -en ocasiones- reacciones devastadoras”.
Estudios sobre el tema se vienen realizando desde los años sesenta, cuando cuatro sismos (China, India, Grecia y Zambia) de magnitud superior a seis, fueron relacionados con represas. En la actualidad, cerca de 100 represas en el mundo son sindicadas de producir temblores de tierra (Ver múltiples publicaciones sobre “sismicidad inducida”).
Un evento muy estudiado ocurrió en la India; un sismo que ocasionó 200 muertos en 1967 fue asociado con una represa construida en 1962. Los científicos comprobaron que –después del llenado de esta represa (y de otras)- la zona fue sacudida por “incesantes sismos”. En fechas más cercanas, algunos sospechan que el devastador sismo registrado en Sichuan (China) el año pasado, fue provocado por la represa de Zipingpu –de 156 metros de altura- puesta en servicio en el año 2004. El Ingeniero Jefe de la Oficina de Geología y Minearología de Sichuan, planteó que este sismo es “un ejemplo suplementario, el más espectacular jamás observado (88000 muertos), de la sismicidad inducida por represas”. Christian Klose de la Universidad de Columbia, postuló “Los cientos de millones de toneladas de agua acumuladas pudieron modificar la presión ejercida sobre la falla Beichuan al punto de producir su ruptura”.
Las represas pueden inducir sismos al ejercer una presión sobre fallas cercanas, o al infiltrar agua que puede “lubricar” fallas y generar poderosos sismos. Por otros subterráneos caminos, la gran minería y las explotaciones petroleras también pueden inducir terremotos.
Por lo anterior y considerando que 1) en el departamento se adelantan proyectos de gran minería y represas, 2) que desde hace casi 100 años se realizan perforaciones petroleras y 3) que Santander registra una muy importante actividad sísmica, valdría la pena que las autoridades nos explicaran qué estudios (sobre sismicidad inducida) se han tenido en cuenta al momento de aprobar las grandes hidroeléctricas y los proyectos de minería a cielo abierto que nos caminan pierna arriba. Por ejemplo, ¿cuál es el efecto esperado de construir el Embalse de Bucaramanga cerca a las fallas de Bucaramanga y Suratá? ¿Tendrá alguna influencia Hidrosogamoso sobre el Nido Sísmico de Bucaramanga?
La edición de abril de la revista Francesa Science & Vie anuncia en su portada un informe titulado “Cuando el hombre hace temblar la tierra”, que advierte: “Represas, minas, perforaciones petroleras y la geotermia hieren la corteza terrestre engendrando -en ocasiones- reacciones devastadoras”.
Estudios sobre el tema se vienen realizando desde los años sesenta, cuando cuatro sismos (China, India, Grecia y Zambia) de magnitud superior a seis, fueron relacionados con represas. En la actualidad, cerca de 100 represas en el mundo son sindicadas de producir temblores de tierra (Ver múltiples publicaciones sobre “sismicidad inducida”).
Un evento muy estudiado ocurrió en la India; un sismo que ocasionó 200 muertos en 1967 fue asociado con una represa construida en 1962. Los científicos comprobaron que –después del llenado de esta represa (y de otras)- la zona fue sacudida por “incesantes sismos”. En fechas más cercanas, algunos sospechan que el devastador sismo registrado en Sichuan (China) el año pasado, fue provocado por la represa de Zipingpu –de 156 metros de altura- puesta en servicio en el año 2004. El Ingeniero Jefe de la Oficina de Geología y Minearología de Sichuan, planteó que este sismo es “un ejemplo suplementario, el más espectacular jamás observado (88000 muertos), de la sismicidad inducida por represas”. Christian Klose de la Universidad de Columbia, postuló “Los cientos de millones de toneladas de agua acumuladas pudieron modificar la presión ejercida sobre la falla Beichuan al punto de producir su ruptura”.
Las represas pueden inducir sismos al ejercer una presión sobre fallas cercanas, o al infiltrar agua que puede “lubricar” fallas y generar poderosos sismos. Por otros subterráneos caminos, la gran minería y las explotaciones petroleras también pueden inducir terremotos.
Por lo anterior y considerando que 1) en el departamento se adelantan proyectos de gran minería y represas, 2) que desde hace casi 100 años se realizan perforaciones petroleras y 3) que Santander registra una muy importante actividad sísmica, valdría la pena que las autoridades nos explicaran qué estudios (sobre sismicidad inducida) se han tenido en cuenta al momento de aprobar las grandes hidroeléctricas y los proyectos de minería a cielo abierto que nos caminan pierna arriba. Por ejemplo, ¿cuál es el efecto esperado de construir el Embalse de Bucaramanga cerca a las fallas de Bucaramanga y Suratá? ¿Tendrá alguna influencia Hidrosogamoso sobre el Nido Sísmico de Bucaramanga?
viernes, abril 17, 2009
Alvaro Uribe ¿El Clientelista Mayor?
Columna publicada en Vanguardia Liberal en abril 15 de 2009
Una presunta beneficiada por el Ministerio de Protección Social, fue la nuera de don Teodolindo, según su propia confesión.Claro que el primer beneficiado de la voltereta de Yidis y Teodolindo fue el presidente Uribe. Gracias a la ágil pareja, la reelección fue aprobada en el Congreso por 17 votos a favor y 16 en contra.
La Procuraduría considera las andanzas de Teodolindo como una “acción criminal”, pero los hechos también se derivan de la plaga clientelista que Uribe prometió acabar; pero ésta, como otras, más bien se ha multiplicado. El clientelismo es “un sistema de intercambio de favores, en el cual los funcionarios otorgan prestaciones a cambio de apoyo electoral”. Es el caso de la primera reelección y también de la segunda, que se encuentra inmersa en un pantano de cuestionamientos.
El clientelismo uribista no termina allí. El ex ministro Rafael Pardo, al referirse a Familias en Acción, advertía: “El asistencialismo de Uribe es el nuevo clientelismo y servirá de plataforma electoral, en caso de una nueva reelección”.
El senador Camilo Sánchez señalaba: “El mejor invento de Uribe no es la política de Seguridad Democrática, sino los Consejos Comunales, donde cada semana hace el milagro de aparecerse con plata para regalar y anunciar obras para realizar”. Las cuentas son sencillas, el año pasado 1’700.000 Familias en Acción recibían subsidios; si asumimos un mínimo de dos firmas por familia tenemos 3’400.000. Si sumamos las firmas de inversionistas de DMG (que hoy piden sean declaradas nulas) y las derivadas del Clientelismo Empresarial uribista (como lo llamó el Decano de Economía de los Andes), fácilmente llegamos a las 3’900.000 firmas que se recogieron para el referendo autoreeleccionista.
Antes el clientelismo se lo repartían democráticamente los políticos a través de los auxilios parlamentarios, hoy Uribe centralizó los auxilios en la Casa de Nari. Sorprende que no le vaya mejor en las encuestas.
La semana pasada, la Procuraduría le solicitó a la Corte Suprema que condene al ex congresista Teodolindo Avendaño por el delito de cohecho y enriquecimiento ilícito, por su participación en la tortuosa aprobación de la primera reelección de Álvaro Uribe. Como se sabe, el cohecho implica que alguien fue inducido a pecar por una paga y que otro le pagó a ese alguien para que pecara. Esperamos –sentados- que la Procuraduría nos explique quiénes fueron los paganinis.
Una presunta beneficiada por el Ministerio de Protección Social, fue la nuera de don Teodolindo, según su propia confesión.Claro que el primer beneficiado de la voltereta de Yidis y Teodolindo fue el presidente Uribe. Gracias a la ágil pareja, la reelección fue aprobada en el Congreso por 17 votos a favor y 16 en contra.
La Procuraduría considera las andanzas de Teodolindo como una “acción criminal”, pero los hechos también se derivan de la plaga clientelista que Uribe prometió acabar; pero ésta, como otras, más bien se ha multiplicado. El clientelismo es “un sistema de intercambio de favores, en el cual los funcionarios otorgan prestaciones a cambio de apoyo electoral”. Es el caso de la primera reelección y también de la segunda, que se encuentra inmersa en un pantano de cuestionamientos.
El clientelismo uribista no termina allí. El ex ministro Rafael Pardo, al referirse a Familias en Acción, advertía: “El asistencialismo de Uribe es el nuevo clientelismo y servirá de plataforma electoral, en caso de una nueva reelección”.
El senador Camilo Sánchez señalaba: “El mejor invento de Uribe no es la política de Seguridad Democrática, sino los Consejos Comunales, donde cada semana hace el milagro de aparecerse con plata para regalar y anunciar obras para realizar”. Las cuentas son sencillas, el año pasado 1’700.000 Familias en Acción recibían subsidios; si asumimos un mínimo de dos firmas por familia tenemos 3’400.000. Si sumamos las firmas de inversionistas de DMG (que hoy piden sean declaradas nulas) y las derivadas del Clientelismo Empresarial uribista (como lo llamó el Decano de Economía de los Andes), fácilmente llegamos a las 3’900.000 firmas que se recogieron para el referendo autoreeleccionista.
Antes el clientelismo se lo repartían democráticamente los políticos a través de los auxilios parlamentarios, hoy Uribe centralizó los auxilios en la Casa de Nari. Sorprende que no le vaya mejor en las encuestas.
viernes, abril 10, 2009
Antigripales que pueden matar
Publicado en Vanguardia Liberal en abril 1 de 2009
El fin de semana se informó que las sustancias químicas “efedrina y seudoefedrina”, componentes importantes de algunos antigripales, están ingresando al país en cantidades anormales. Al parecer, el inusitado aumento se explica por su uso en la preparación –no de medicinas- sino de drogas ilícitas, como anfetaminas, metanfetaminas y Extasis (3,4-metilendioximetanfetamina).
Las autoridades advirtieron que se restringirá la venta de antigripales fabricados con seudoefedrina, que la efedrina ya es controlada. Las autoridades se tomaron su tiempo ya que el problema es conocido desde hace rato. Pero bueno, algo empezaron a hacer.
Aunque el problema de la efedrina y la seudoefedrina no es sólo su uso en la preparación de drogas ilegales. Esta es la historia. Como se reseña en mi libro Venenos en el Hogar (2006), en el año 2000 se conoció una determinación de la Food and Drug Administration de Estados Unidos, que advertía a los consumidores sobre los riesgos de consumir antigripales preparados con fenilpropanolamina.
Escandalosa la demora en restringir esta sustancia pues sus efectos negativos (derrames, hemorragias, infartos y la muerte) se conocen desde los años sesenta del siglo XX. Ya nos hemos referido aquí a la parsimonia con que se toman las decisiones en la cuestionada agencia de control de drogas y alimentos de Estados Unidos. Pero si por allá llueve por acá no escampa. En Colombia sólo se empezaron a tomar medidas para restringir la fenilpropanolamina en el año 2003.
Para remplazar esta sustancia, las mismas autoridades colombianas que hoy las cuestionan, permitieron el uso de la efedrina y la seudoefedrina en los antigripales. Esto, a pesar de los reparos que ya existían sobre estas sustancias, que fueron prohibidas en Estados Unidos en el 2004 para la fabricación de suplementos dietéticos empleados para bajar de peso o aumentar los rendimientos deportivos.
En el año 2003 se asoció la muerte de un lanzador de los Orioles de Baltimore, con el consumo de los mencionados suplementos. Ya en ese momento la FDA había reportado 16000 reacciones adversas a estas sustancias, que se usaron después en Colombia y otros países en la fabricación de antigripales y… también de drogas ilícitas.
Lo que nos faltaba, aparte de ser los primeros productores mundiales de cocaína, ahora también le jalamos a la preparación de drogas sintéticas ilegales. Otro importante resultado de la política prodroga, perdón, antidroga de este gobierno.
El fin de semana se informó que las sustancias químicas “efedrina y seudoefedrina”, componentes importantes de algunos antigripales, están ingresando al país en cantidades anormales. Al parecer, el inusitado aumento se explica por su uso en la preparación –no de medicinas- sino de drogas ilícitas, como anfetaminas, metanfetaminas y Extasis (3,4-metilendioximetanfetamina).
Las autoridades advirtieron que se restringirá la venta de antigripales fabricados con seudoefedrina, que la efedrina ya es controlada. Las autoridades se tomaron su tiempo ya que el problema es conocido desde hace rato. Pero bueno, algo empezaron a hacer.
Aunque el problema de la efedrina y la seudoefedrina no es sólo su uso en la preparación de drogas ilegales. Esta es la historia. Como se reseña en mi libro Venenos en el Hogar (2006), en el año 2000 se conoció una determinación de la Food and Drug Administration de Estados Unidos, que advertía a los consumidores sobre los riesgos de consumir antigripales preparados con fenilpropanolamina.
Escandalosa la demora en restringir esta sustancia pues sus efectos negativos (derrames, hemorragias, infartos y la muerte) se conocen desde los años sesenta del siglo XX. Ya nos hemos referido aquí a la parsimonia con que se toman las decisiones en la cuestionada agencia de control de drogas y alimentos de Estados Unidos. Pero si por allá llueve por acá no escampa. En Colombia sólo se empezaron a tomar medidas para restringir la fenilpropanolamina en el año 2003.
Para remplazar esta sustancia, las mismas autoridades colombianas que hoy las cuestionan, permitieron el uso de la efedrina y la seudoefedrina en los antigripales. Esto, a pesar de los reparos que ya existían sobre estas sustancias, que fueron prohibidas en Estados Unidos en el 2004 para la fabricación de suplementos dietéticos empleados para bajar de peso o aumentar los rendimientos deportivos.
En el año 2003 se asoció la muerte de un lanzador de los Orioles de Baltimore, con el consumo de los mencionados suplementos. Ya en ese momento la FDA había reportado 16000 reacciones adversas a estas sustancias, que se usaron después en Colombia y otros países en la fabricación de antigripales y… también de drogas ilícitas.
Lo que nos faltaba, aparte de ser los primeros productores mundiales de cocaína, ahora también le jalamos a la preparación de drogas sintéticas ilegales. Otro importante resultado de la política prodroga, perdón, antidroga de este gobierno.
¿Los alimentos de Estados Unidos son una amenaza para la salud publica?
Publicado en Vanguardia liberal en Marzo 18 de 2009
El sábado el presidente Barack Obama afirmó que el sistema de seguridad de los alimentos de Estados Unidos "es un peligro para la salud pública". Evocó el reciente caso de contaminación de productos elaborados con cacahuetes, que ocasionaron la muerte e intoxicación de muchas personas. Para empezar a cambiar el aberrante sistema, Obama nombró en la cuestionada Food and Drug Administration (FDA) a funcionarios sin vínculos laborales anteriores con multinacionales.
Así se aparta de lo hecho por los últimos presidentes gringos. En especial George Bush –amigo intimo del presidente Álvaro Uribe- cuyo gobierno estaba integrado (casi en su totalidad) por antiguos empleados de las transnacionales.
Los conflictos de intereses son enormes. Por ejemplo, en el proceso de aprobación por parte de la FDA de una hormona fabricada (por manipulación genética) por Monsanto, participaron antiguos empleados de esta empresa, que en ese momento fungían de funcionarios públicos. Algunos regresaron a la empresa, después de la aprobación y reglamentación de la hormona. “La puerta giratoria”, la llaman los gringos.
De ahí que no sorprende que para la FDA la leche “hormonada” y la natural sean iguales. A pesar de que estudios realizados por sus propios exfuncionarios –caso Richard Burroughs- concluían que las vacas tratadas con la hormona transgénica desarrollaban inflamaciones en las mamas, que se traducen en pus y antibióticos en la leche. Monsanto es una de las multinacionales que fabrica los Organismos Modificados Genéticamente (OMG) y el herbicida asociado: Roundup-glifosato (ha estado involucrada en los escándalos PCB, dioxinas, Agente Naranja y otros).
En este contexto tampoco sorprende que la FDA considere que los productos naturales y los transgénicos son iguales. Por lo mismo, asume que no hay necesidad de hacer estudios toxicológicos. Pero los pocos estudios sobre la seguridad de los OMG no contribuyen precisamente a tranquilizarnos. Una universidad italiana encontró modificaciones en las células de los testículos y del páncreas, en ratas alimentadas con soya transgénica. El profesor Arpad Pusztai, comprobó que los OMG no son iguales a los no-transgénicos y además detectó graves alteraciones en ratas alimentadas con papas modificadas genéticamente.
Los estudiosos que han osado divulgar estos negativos resultados –como Burroughs o Pusztai- han sido despedidos y difamados por presiones de las empresas y la complicidad de algunos científicos, que vendieron su alma al diablo.
El sábado el presidente Barack Obama afirmó que el sistema de seguridad de los alimentos de Estados Unidos "es un peligro para la salud pública". Evocó el reciente caso de contaminación de productos elaborados con cacahuetes, que ocasionaron la muerte e intoxicación de muchas personas. Para empezar a cambiar el aberrante sistema, Obama nombró en la cuestionada Food and Drug Administration (FDA) a funcionarios sin vínculos laborales anteriores con multinacionales.
Así se aparta de lo hecho por los últimos presidentes gringos. En especial George Bush –amigo intimo del presidente Álvaro Uribe- cuyo gobierno estaba integrado (casi en su totalidad) por antiguos empleados de las transnacionales.
Los conflictos de intereses son enormes. Por ejemplo, en el proceso de aprobación por parte de la FDA de una hormona fabricada (por manipulación genética) por Monsanto, participaron antiguos empleados de esta empresa, que en ese momento fungían de funcionarios públicos. Algunos regresaron a la empresa, después de la aprobación y reglamentación de la hormona. “La puerta giratoria”, la llaman los gringos.
De ahí que no sorprende que para la FDA la leche “hormonada” y la natural sean iguales. A pesar de que estudios realizados por sus propios exfuncionarios –caso Richard Burroughs- concluían que las vacas tratadas con la hormona transgénica desarrollaban inflamaciones en las mamas, que se traducen en pus y antibióticos en la leche. Monsanto es una de las multinacionales que fabrica los Organismos Modificados Genéticamente (OMG) y el herbicida asociado: Roundup-glifosato (ha estado involucrada en los escándalos PCB, dioxinas, Agente Naranja y otros).
En este contexto tampoco sorprende que la FDA considere que los productos naturales y los transgénicos son iguales. Por lo mismo, asume que no hay necesidad de hacer estudios toxicológicos. Pero los pocos estudios sobre la seguridad de los OMG no contribuyen precisamente a tranquilizarnos. Una universidad italiana encontró modificaciones en las células de los testículos y del páncreas, en ratas alimentadas con soya transgénica. El profesor Arpad Pusztai, comprobó que los OMG no son iguales a los no-transgénicos y además detectó graves alteraciones en ratas alimentadas con papas modificadas genéticamente.
Los estudiosos que han osado divulgar estos negativos resultados –como Burroughs o Pusztai- han sido despedidos y difamados por presiones de las empresas y la complicidad de algunos científicos, que vendieron su alma al diablo.
domingo, marzo 15, 2009
¿Los gases del basurero pueden matar?
Columna publicada en Vanguardia Liberal en marzo 11 de 2009
Hace 14 años escribí una columna titulada “Los gases de la basura”. Citaba estudios realizados en Estados Unidos sobre los gases emitidos por los rellenos sanitarios de basuras domésticas. Estos confirmaban la emisión de metano (un gas invernadero asociado al calentamiento global) y de contaminantes muy tóxicos que pueden afectar el sistema respiratorio y el corazón.
Así como otros asociados a problemas reproductivos y al cáncer, es el caso del benceno, el vinil cloruro, el cloroformo. Los estudios advertían que los habitantes de zonas cercanas a los rellenos están expuestos a las letales emisiones. El problema –entonces- no es “sólo de malos olores” como les he escuchado a algunos, el problema es de vida o muerte.
Los efectos de estas sustancias son conocidos desde hace rato. Sin embargo, vivimos en un país donde poco o nada se hace para proteger a la ciudadanía. En este contexto hay que analizar el tema de los gases producidos en los “rellenos” colombianos.
Leo en El Espectador del viernes pasado: “Las suposiciones de los vecinos del relleno Doña Juana (Bogota) fueron confirmadas por los investigadores de la Universidad del Valle. Fabián Méndez, director del estudio que evaluó la influencia del relleno en la población cercana, les informó a los habitantes que el aire que respiran desde hace más de 20 años contiene partículas PM10, Benceno y Xileno”. “Las PM10, pueden inflamar los bronquios, el Benceno causa convulsiones, alteraciones del ritmo cardíaco y hasta leucemia”.
El lunes el Nuevo Siglo informó:”Desmonte del relleno Doña Juana será un hecho. Los niños habitantes de la zona tienen menor peso y velocidad de crecimiento, padecen diarrea aguda y alergias en la piel”.
Aquí en Bucaramanga sigue pasando el tiempo y hasta la fecha no sabemos qué va a pasar con las basuras del Área Metropolitana. El lunes el Alcalde declaro en RCN: La ciudad se acoge al protocolo de Kioto “se trata de extraer y quemar el dióxido de carbono, el biogás que afecta el recalentamiento de la capa de ozono”.
Curioso, no sabía que se quemaba el bióxido de carbono, que es un producto de la combustión, pensaba que el combustible era el metano. Tampoco sabia que el “biogás” (metano y otros) “recalentaba” la capa de ozono. Estaba convencido que ésta era afectada por las sustancias agotadoras de ozono, diferentes a los gases de invernadero, regidos por Kioto.
Hace 14 años escribí una columna titulada “Los gases de la basura”. Citaba estudios realizados en Estados Unidos sobre los gases emitidos por los rellenos sanitarios de basuras domésticas. Estos confirmaban la emisión de metano (un gas invernadero asociado al calentamiento global) y de contaminantes muy tóxicos que pueden afectar el sistema respiratorio y el corazón.
Así como otros asociados a problemas reproductivos y al cáncer, es el caso del benceno, el vinil cloruro, el cloroformo. Los estudios advertían que los habitantes de zonas cercanas a los rellenos están expuestos a las letales emisiones. El problema –entonces- no es “sólo de malos olores” como les he escuchado a algunos, el problema es de vida o muerte.
Los efectos de estas sustancias son conocidos desde hace rato. Sin embargo, vivimos en un país donde poco o nada se hace para proteger a la ciudadanía. En este contexto hay que analizar el tema de los gases producidos en los “rellenos” colombianos.
Leo en El Espectador del viernes pasado: “Las suposiciones de los vecinos del relleno Doña Juana (Bogota) fueron confirmadas por los investigadores de la Universidad del Valle. Fabián Méndez, director del estudio que evaluó la influencia del relleno en la población cercana, les informó a los habitantes que el aire que respiran desde hace más de 20 años contiene partículas PM10, Benceno y Xileno”. “Las PM10, pueden inflamar los bronquios, el Benceno causa convulsiones, alteraciones del ritmo cardíaco y hasta leucemia”.
El lunes el Nuevo Siglo informó:”Desmonte del relleno Doña Juana será un hecho. Los niños habitantes de la zona tienen menor peso y velocidad de crecimiento, padecen diarrea aguda y alergias en la piel”.
Aquí en Bucaramanga sigue pasando el tiempo y hasta la fecha no sabemos qué va a pasar con las basuras del Área Metropolitana. El lunes el Alcalde declaro en RCN: La ciudad se acoge al protocolo de Kioto “se trata de extraer y quemar el dióxido de carbono, el biogás que afecta el recalentamiento de la capa de ozono”.
Curioso, no sabía que se quemaba el bióxido de carbono, que es un producto de la combustión, pensaba que el combustible era el metano. Tampoco sabia que el “biogás” (metano y otros) “recalentaba” la capa de ozono. Estaba convencido que ésta era afectada por las sustancias agotadoras de ozono, diferentes a los gases de invernadero, regidos por Kioto.
sábado, marzo 07, 2009
Glifosato: más peligroso que "la mata que mata"
Columna publicada en Vanguardia Liberal en febrero 25 de 2009
El pasado febrero, el gobierno reinició las fumigaciones con glifosato en el valle del río Cimitarra en Santander y el sur de Bolívar, según denuncias realizadas por la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra. Se informó que las fumigaciones afectaron cultivos de pan coger y la fauna y la flora en la zona de influencia de las aspersiones. Desde que empezaron estas fumigaciones el gobierno insiste en que el glifosato es totalmente inocuo, que cualquiera puede hacer gárgaras con el herbicida.
Sin embargo, la opinión de los científicos es muy diferente. Las evidencias de los efectos nocivos del Roundup (glifosato más coadyuvantes) sobre las personas y el medio natural son hoy abrumadoras.
Profesores de la Universidad de Caen en Francia publicaron este año los resultados de una investigación en la que concluyen que las formulaciones del Roundup son “altamente toxicas” para las células humanas, a concentraciones que están por debajo de los niveles recomendados para actividades agrícolas (Chemical Research in Toxicology, 2009). La totalidad de las células expuestas al herbicida murieron en menos de 24 horas.
Muchos otros estudios realizados sobre los efectos negativos del Roundup se encuentran reseñados en el libro “El Mundo según Monsanto” publicado el año pasado. Las multinacionales involucradas en los escándalos de las dioxinas, los PCB y muchas otras sustancias tóxicas, han negado la peligrosidad de sus productos hasta que los venenosos hechos los obligaron a retirarlos del mercado.
En el caso del glifosato, el viejo truco de las multinacionales es que reportan la toxicidad correspondiente al producto puro (glifosato), cuando se sabe que la formulación (glifosato más aditivos) es mucho más toxica. Los funcionarios encargados del control - por su parte - o no tienen la más mínima idea de toxicología o se hacen los locos.
Si las fumigaciones sirvieran para reducir la producción de cocaína, al menos existiría un pretexto para las mismas. Pero no, después de décadas de fumigaciones la producción de cocaína se duplicó.
Una engañosa publicidad oficial pone a los niños a decir mentiras, las matas de coca o de amapola no matan a nadie, tienen incluso propiedades curativas. El problema es la cocaína o la heroína –sus derivados- que empezaron a distribuir famosas multinacionales hace más de 100 años, cuando las utilizaban para preparar anestésicos, jarabes y hasta bebidas gaseosas.
El pasado febrero, el gobierno reinició las fumigaciones con glifosato en el valle del río Cimitarra en Santander y el sur de Bolívar, según denuncias realizadas por la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra. Se informó que las fumigaciones afectaron cultivos de pan coger y la fauna y la flora en la zona de influencia de las aspersiones. Desde que empezaron estas fumigaciones el gobierno insiste en que el glifosato es totalmente inocuo, que cualquiera puede hacer gárgaras con el herbicida.
Sin embargo, la opinión de los científicos es muy diferente. Las evidencias de los efectos nocivos del Roundup (glifosato más coadyuvantes) sobre las personas y el medio natural son hoy abrumadoras.
Profesores de la Universidad de Caen en Francia publicaron este año los resultados de una investigación en la que concluyen que las formulaciones del Roundup son “altamente toxicas” para las células humanas, a concentraciones que están por debajo de los niveles recomendados para actividades agrícolas (Chemical Research in Toxicology, 2009). La totalidad de las células expuestas al herbicida murieron en menos de 24 horas.
Muchos otros estudios realizados sobre los efectos negativos del Roundup se encuentran reseñados en el libro “El Mundo según Monsanto” publicado el año pasado. Las multinacionales involucradas en los escándalos de las dioxinas, los PCB y muchas otras sustancias tóxicas, han negado la peligrosidad de sus productos hasta que los venenosos hechos los obligaron a retirarlos del mercado.
En el caso del glifosato, el viejo truco de las multinacionales es que reportan la toxicidad correspondiente al producto puro (glifosato), cuando se sabe que la formulación (glifosato más aditivos) es mucho más toxica. Los funcionarios encargados del control - por su parte - o no tienen la más mínima idea de toxicología o se hacen los locos.
Si las fumigaciones sirvieran para reducir la producción de cocaína, al menos existiría un pretexto para las mismas. Pero no, después de décadas de fumigaciones la producción de cocaína se duplicó.
Una engañosa publicidad oficial pone a los niños a decir mentiras, las matas de coca o de amapola no matan a nadie, tienen incluso propiedades curativas. El problema es la cocaína o la heroína –sus derivados- que empezaron a distribuir famosas multinacionales hace más de 100 años, cuando las utilizaban para preparar anestésicos, jarabes y hasta bebidas gaseosas.
martes, febrero 24, 2009
Colombia ¿el país de los bobos felices?
Columna publicada en Vanguardia Liberal en febrero 18 de 2009
Las encuestas concluyen que los colombianos somos uno de los pueblos más felices del mundo. Sorprendente, ya que los indicadores sugieren que tenemos monumentales y crecientes problemas económicos, sociales, sanitarios y de corrupción, entre otros. Hay que preguntarse ¿De qué nos reímos? Un malvado amigo decía que este es el país de los bobos felices. No creo, la situación se deriva más bien de la desinformación ciudadana, la mayoría no se percata de los problemas o les parecen normales, por que no conocen otras realidades. Grave, pues si los problemas no se aceptan ni se entienden, jamás se resolverán.
Efectivamente el país actúa como si no tuviera problemas, pues vivimos de juerga en juerga. Del reinado de Cartagena pasamos a las fiestas de fin de año, siguen las cuestionadas taurinas en enero y después el carnaval de Barranquilla. Y así el resto del año.
La rumba se alarga y los problemas también. Un buen ejemplo de esta montaña de problemas es el desastre vial, al que hicieron referencia varios analistas, a raíz del trágico accidente en la vía Medellín-Quibdo, ocasionado –como muchos otros- por el pésimo estado de la trocha. Este no es un caso aislado.
Sin embargo, llama la atención que encuestas realizadas después del accidente revelaron que la mayoría estaba satisfecha con el estado de las vías. A pesar de que la malla vial no tiende a mejorar, sino a degradarse, la gente ni se percata del desastre o le parece normal.
¿Cómo es posible que para recorrer 100 kilómetros -en ocasiones- el viajero gaste 6 u 8 horas? De ahí que los campesinos invierten más en transporte para sacar sus cosechas que en insumos agrícolas. Sobre todo con el precio de la gasolina por las nubes. ¿Cómo pretendemos ser competitivos en estas condiciones? ¿De que estamos hablando?
Frente a semejante problema, cualquiera supondría que fue nombrado el mejor para que lo solucione. Pero no, resulta que el actual director de INVIAS fue destituido por la Procuraduría dos veces, por diferentes irregularidades. Según Semana, su mayor mérito es pertenecer “a las entrañas del Uribismo”. Esto explicaría su nombramiento y el apoyo del presidente y su culebrero ministro.
Antes llamábamos clientelismo a estos tejemanejes, ahora decimos que es meritocracia, la agradecemos y hasta la reelegimos. ¿Será que tiene la razón mi malvado amigo?
Las encuestas concluyen que los colombianos somos uno de los pueblos más felices del mundo. Sorprendente, ya que los indicadores sugieren que tenemos monumentales y crecientes problemas económicos, sociales, sanitarios y de corrupción, entre otros. Hay que preguntarse ¿De qué nos reímos? Un malvado amigo decía que este es el país de los bobos felices. No creo, la situación se deriva más bien de la desinformación ciudadana, la mayoría no se percata de los problemas o les parecen normales, por que no conocen otras realidades. Grave, pues si los problemas no se aceptan ni se entienden, jamás se resolverán.
Efectivamente el país actúa como si no tuviera problemas, pues vivimos de juerga en juerga. Del reinado de Cartagena pasamos a las fiestas de fin de año, siguen las cuestionadas taurinas en enero y después el carnaval de Barranquilla. Y así el resto del año.
La rumba se alarga y los problemas también. Un buen ejemplo de esta montaña de problemas es el desastre vial, al que hicieron referencia varios analistas, a raíz del trágico accidente en la vía Medellín-Quibdo, ocasionado –como muchos otros- por el pésimo estado de la trocha. Este no es un caso aislado.
Sin embargo, llama la atención que encuestas realizadas después del accidente revelaron que la mayoría estaba satisfecha con el estado de las vías. A pesar de que la malla vial no tiende a mejorar, sino a degradarse, la gente ni se percata del desastre o le parece normal.
¿Cómo es posible que para recorrer 100 kilómetros -en ocasiones- el viajero gaste 6 u 8 horas? De ahí que los campesinos invierten más en transporte para sacar sus cosechas que en insumos agrícolas. Sobre todo con el precio de la gasolina por las nubes. ¿Cómo pretendemos ser competitivos en estas condiciones? ¿De que estamos hablando?
Frente a semejante problema, cualquiera supondría que fue nombrado el mejor para que lo solucione. Pero no, resulta que el actual director de INVIAS fue destituido por la Procuraduría dos veces, por diferentes irregularidades. Según Semana, su mayor mérito es pertenecer “a las entrañas del Uribismo”. Esto explicaría su nombramiento y el apoyo del presidente y su culebrero ministro.
Antes llamábamos clientelismo a estos tejemanejes, ahora decimos que es meritocracia, la agradecemos y hasta la reelegimos. ¿Será que tiene la razón mi malvado amigo?
viernes, febrero 13, 2009
¿El veneno del escorpion cura el cáncer?
Columna publicada en Vanguardia Liberal en febrero 11 2009
Hace un par de años, uno de mis hermanos me informó que le habían diagnosticado un cáncer en la próstata. Después de los análisis de rigor, los médicos le aconsejaron no someterse a radioterapias o quimioterapias debido a lo avanzado del mal. Su apariencia física indicaba que su salud tenía graves problemas. “Tengo cara de cadáver”, me dijo.
Pasaron los meses y todos esperábamos lo peor. Sin embargo, para nuestra sorpresa, el hombre empezó a mejorar. Hasta tal punto que, cuando me visitó aquí en Bucaramanga un año después de asustarme con la noticia, fuimos a trotar y me dejó regado por el camino. ¿Cómo lo lograste? pregunté.
Me contó que se había puesto en manos de unos médicos cubanos que tienen una clínica en Bogotá. Primeras recomendaciones de los médicos: cero alcohol y carnes rojas. Muchas frutas y verduras, sobre todo brócoli, que es efectivamente un poderoso antioxidante. Así como productos integrales, no refinados, para el caso del pan, avena, arroz y azúcar.
Para completar, le recetaron una medicina preparada a partir del veneno del escorpión azul, llamado Escozul. El pasado mes de diciembre lo volví a ver en Cartagena y su estado de salud es envidiable para un tipo de 65 años. Otras personas que han adoptado el tratamiento han logrado buenos resultados. Por ello, no me sorprendió la publicación -la semana pasada- de notas de prensa que resaltan los beneficios del fármaco: “médicos cubanos dijeron que la toxina del escorpión benefició ya a medio millar de pacientes con patologías cancerígenas en el pulmón, cuello del útero, próstata y páncreas”.
Éste es un buen ejemplo de las posibilidades que tiene la biodiversidad, en el campo de la medicina, pero también de los alimentos, los cosméticos, los nuevos materiales y demás. Colombia es considerada un país megadiverso pero, como muchas otras riquezas, no las podremos aprovechar mientras no sean inventariadas e investigadas.
La semana pasada asistí a una reunión para crear un Comité de Biocomercio y Competitividad, que busca precisamente eso. Lo lideran en el departamento la CDMB, la Corporación Ecoeficiencia y el Ministerio de Medio Ambiente, entre otras entidades.
Hace un par de años, uno de mis hermanos me informó que le habían diagnosticado un cáncer en la próstata. Después de los análisis de rigor, los médicos le aconsejaron no someterse a radioterapias o quimioterapias debido a lo avanzado del mal. Su apariencia física indicaba que su salud tenía graves problemas. “Tengo cara de cadáver”, me dijo.
Pasaron los meses y todos esperábamos lo peor. Sin embargo, para nuestra sorpresa, el hombre empezó a mejorar. Hasta tal punto que, cuando me visitó aquí en Bucaramanga un año después de asustarme con la noticia, fuimos a trotar y me dejó regado por el camino. ¿Cómo lo lograste? pregunté.
Me contó que se había puesto en manos de unos médicos cubanos que tienen una clínica en Bogotá. Primeras recomendaciones de los médicos: cero alcohol y carnes rojas. Muchas frutas y verduras, sobre todo brócoli, que es efectivamente un poderoso antioxidante. Así como productos integrales, no refinados, para el caso del pan, avena, arroz y azúcar.
Para completar, le recetaron una medicina preparada a partir del veneno del escorpión azul, llamado Escozul. El pasado mes de diciembre lo volví a ver en Cartagena y su estado de salud es envidiable para un tipo de 65 años. Otras personas que han adoptado el tratamiento han logrado buenos resultados. Por ello, no me sorprendió la publicación -la semana pasada- de notas de prensa que resaltan los beneficios del fármaco: “médicos cubanos dijeron que la toxina del escorpión benefició ya a medio millar de pacientes con patologías cancerígenas en el pulmón, cuello del útero, próstata y páncreas”.
Éste es un buen ejemplo de las posibilidades que tiene la biodiversidad, en el campo de la medicina, pero también de los alimentos, los cosméticos, los nuevos materiales y demás. Colombia es considerada un país megadiverso pero, como muchas otras riquezas, no las podremos aprovechar mientras no sean inventariadas e investigadas.
La semana pasada asistí a una reunión para crear un Comité de Biocomercio y Competitividad, que busca precisamente eso. Lo lideran en el departamento la CDMB, la Corporación Ecoeficiencia y el Ministerio de Medio Ambiente, entre otras entidades.
miércoles, febrero 04, 2009
Uribe ¿Se aleja de EE.UU. y se acerca a Chavez?
Columna publicada en Vanguardia Liberal en enero 28 de 2009
El presidente Obama reitero en su discurso de posesión: “rechazamos como falsa la elección entre nuestra seguridad y nuestros ideales”. Esta frase recuerda la de Benjamin Franklin: "Aquellos que pueden renunciar a la libertad esencial por conseguir una pequeña seguridad transitoria no merecen ni la libertad ni la seguridad". La búsqueda de la seguridad no puede servir de pretexto para pisotear el estado de derecho, el respeto a los derechos humanos y la ética que debe imperar en el manejo de la cosa pública.
Es lo que ocurrió en Estados Unidos bajo la presidencia de Mister Bush, ahí están las barbaridades cometidas en Guantánamo, la legalización de la tortura y la sangrienta invasión a Iraq, entre otros horrores. Actuaciones más próximas a regimenes totalitarios que a la democracia.
También ocurrió en Colombia, donde mister Uribe decidió ponerse al servicio –no del pueblo- sino de mister Bush y las transnacionales. Para retribuirle a Uribe su apoyo, mister Bush se hizo el de la vista gorda frente a violaciones a los derechos humanos y al no aclarado pasado del exgobernador de Antioquia. No es aceptable que, con el argumento de combatir a unos terroristas, los gobiernos y los ciudadanos hagan alianzas con otros terroristas y apliquen sus métodos
Como resultado tenemos los macabros “falsos positivos”, los asesinatos a sindicalistas y líderes populares, los ataques a la justicia y la oposición, la narco-parapolitica, el desastre social y sigue. Para completar, si alguien se atreve a denunciar, el presidente y sus fieles acusan al acusador de hacerle el juego a la guerrilla. Mas grave aun: muchos de estos han terminado acribillados por sicarios. Cuando lo que se busca no es defender a los bandidos, sino a la institucionalidad y la ley. ¿O es que puede existir democracia por fuera de las instituciones y al margen de la ley?
El presidente Obama también advirtió “aquellos que se aferran al poder mediante la corrupción, el engaño y la represión a la disidencia, tienen que saber que están del lado equivocado de la historia”. Es el caso del presidente Chavez en Venezuela y del presidente Uribe en Colombia. Por ello, no sorprende que los dos auto-reeleccionistas anduvieran de pipi cogido el fin de semana en Cartagena. ¿Qué opinaran los uribistas que odiaban a Chávez hasta hace unos pocos días?
El presidente Obama reitero en su discurso de posesión: “rechazamos como falsa la elección entre nuestra seguridad y nuestros ideales”. Esta frase recuerda la de Benjamin Franklin: "Aquellos que pueden renunciar a la libertad esencial por conseguir una pequeña seguridad transitoria no merecen ni la libertad ni la seguridad". La búsqueda de la seguridad no puede servir de pretexto para pisotear el estado de derecho, el respeto a los derechos humanos y la ética que debe imperar en el manejo de la cosa pública.
Es lo que ocurrió en Estados Unidos bajo la presidencia de Mister Bush, ahí están las barbaridades cometidas en Guantánamo, la legalización de la tortura y la sangrienta invasión a Iraq, entre otros horrores. Actuaciones más próximas a regimenes totalitarios que a la democracia.
También ocurrió en Colombia, donde mister Uribe decidió ponerse al servicio –no del pueblo- sino de mister Bush y las transnacionales. Para retribuirle a Uribe su apoyo, mister Bush se hizo el de la vista gorda frente a violaciones a los derechos humanos y al no aclarado pasado del exgobernador de Antioquia. No es aceptable que, con el argumento de combatir a unos terroristas, los gobiernos y los ciudadanos hagan alianzas con otros terroristas y apliquen sus métodos
Como resultado tenemos los macabros “falsos positivos”, los asesinatos a sindicalistas y líderes populares, los ataques a la justicia y la oposición, la narco-parapolitica, el desastre social y sigue. Para completar, si alguien se atreve a denunciar, el presidente y sus fieles acusan al acusador de hacerle el juego a la guerrilla. Mas grave aun: muchos de estos han terminado acribillados por sicarios. Cuando lo que se busca no es defender a los bandidos, sino a la institucionalidad y la ley. ¿O es que puede existir democracia por fuera de las instituciones y al margen de la ley?
El presidente Obama también advirtió “aquellos que se aferran al poder mediante la corrupción, el engaño y la represión a la disidencia, tienen que saber que están del lado equivocado de la historia”. Es el caso del presidente Chavez en Venezuela y del presidente Uribe en Colombia. Por ello, no sorprende que los dos auto-reeleccionistas anduvieran de pipi cogido el fin de semana en Cartagena. ¿Qué opinaran los uribistas que odiaban a Chávez hasta hace unos pocos días?
sábado, enero 24, 2009
¿Mas agua contaminada = menos espermatozoides?
Columna publicada en Vanguardia Liberal en enero 21 de 2009
El lunes se conoció un nuevo estudio que relaciona la exposición a determinadas sustancias químicas y la perdida de fertilidad en hombres, fenómeno que ya había sido detectado en países industrializados. En esos países, ya que son los que han realizado investigaciones sistemáticas sobre el tema. Lo más probable es que el mismo problema se presente en los países del sur, pero en estos –como se sabe- poco se investiga.
El nuevo informe, preparado por científicos ingleses, concluye que “la contaminación de las aguas podría ser responsable de los crecientes problemas de esterilidad humana”, informo la BBC. Los británicos establecieron que existen en los ríos de este país, diferentes sustancias químicas “que bloquean la testosterona, la hormona sexual masculina, que contribuye –entre otras- a la producción de espermatozoides”.
Estas sustancias pueden estar en medicamentos, productos veterinarios, píldoras anticonceptivas, pesticidas y plásticos, entre otros, que terminan en las aguas corrientes. Los científicos piensan que todos llevamos en la sangre este tipo de sustancias, que llegan al cuerpo a través del aire, el agua o los alimentos. Investigaciones anteriores habían encontrado una inquietante feminización de peces en ríos británicos. Un fenómeno similar (al que hice referencia en otros escritos) fue detectado en el río Potomac, en Estados Unidos.
Estas sustancias no son eliminadas por las plantas de tratamiento de aguas residuales (sobre todo las de aquí, que no funcionan) ni por los sistemas de potabilización. Por ello, en algunas aguas “potables” están presentes mezclas de sustancias químicas que afectan las hormonas o producen cáncer o malformaciones. Preocupa que, mientras en otros países aumentan los controles para el agua potable, en Colombia -este gobierno- redujo dramáticamente los parámetros a medir en el líquido (Resolución 2115).
En este sentido, la semana pasada, el Parlamento Europeo aprobó una drástica reglamentación que pretende mejorar los controles para el uso y la comercialización de pesticidas químicos. Se prohibió “el empleo de sustancias químicas muy tóxicas en la fabricación de estos productos” y se hace obligatorio reemplazar estas “sustancias por otras menos dañinas para la salud”. Se prohibieron 22 principios activos que han sido relacionados con el cáncer, las mutaciones y con alteraciones hormonales.
También se prohibió fumigar cerca de parques, escuelas, hospitales, ríos y lagos. Así mismo, la fumigación aérea, recordemos que Colombia es uno de los pocos países que la practica. Aquí -este gobierno- ha fumigado con glifosato (un perturbador endocrino) hasta los parques nacionales.
El lunes se conoció un nuevo estudio que relaciona la exposición a determinadas sustancias químicas y la perdida de fertilidad en hombres, fenómeno que ya había sido detectado en países industrializados. En esos países, ya que son los que han realizado investigaciones sistemáticas sobre el tema. Lo más probable es que el mismo problema se presente en los países del sur, pero en estos –como se sabe- poco se investiga.
El nuevo informe, preparado por científicos ingleses, concluye que “la contaminación de las aguas podría ser responsable de los crecientes problemas de esterilidad humana”, informo la BBC. Los británicos establecieron que existen en los ríos de este país, diferentes sustancias químicas “que bloquean la testosterona, la hormona sexual masculina, que contribuye –entre otras- a la producción de espermatozoides”.
Estas sustancias pueden estar en medicamentos, productos veterinarios, píldoras anticonceptivas, pesticidas y plásticos, entre otros, que terminan en las aguas corrientes. Los científicos piensan que todos llevamos en la sangre este tipo de sustancias, que llegan al cuerpo a través del aire, el agua o los alimentos. Investigaciones anteriores habían encontrado una inquietante feminización de peces en ríos británicos. Un fenómeno similar (al que hice referencia en otros escritos) fue detectado en el río Potomac, en Estados Unidos.
Estas sustancias no son eliminadas por las plantas de tratamiento de aguas residuales (sobre todo las de aquí, que no funcionan) ni por los sistemas de potabilización. Por ello, en algunas aguas “potables” están presentes mezclas de sustancias químicas que afectan las hormonas o producen cáncer o malformaciones. Preocupa que, mientras en otros países aumentan los controles para el agua potable, en Colombia -este gobierno- redujo dramáticamente los parámetros a medir en el líquido (Resolución 2115).
En este sentido, la semana pasada, el Parlamento Europeo aprobó una drástica reglamentación que pretende mejorar los controles para el uso y la comercialización de pesticidas químicos. Se prohibió “el empleo de sustancias químicas muy tóxicas en la fabricación de estos productos” y se hace obligatorio reemplazar estas “sustancias por otras menos dañinas para la salud”. Se prohibieron 22 principios activos que han sido relacionados con el cáncer, las mutaciones y con alteraciones hormonales.
También se prohibió fumigar cerca de parques, escuelas, hospitales, ríos y lagos. Así mismo, la fumigación aérea, recordemos que Colombia es uno de los pocos países que la practica. Aquí -este gobierno- ha fumigado con glifosato (un perturbador endocrino) hasta los parques nacionales.
sábado, enero 17, 2009
¿El agua "potable" de Barrancabermeja parece agua de panela?
Columna publicada en Vanguardia Liberal en enero 14 de 2009
Hace 25 años, la reconocida periodista y escritora santandereana Silvia Galvis, escribió un informe en Vanguardia Liberal sobre la pésima calidad del agua “potable” que se distribuía en Barrancabermeja. Agua turbia, maloliente y “aceitosa” eran las características del líquido. Este problema ocasiono varios paros cívicos en el puerto petrolero. Pues bien, ha pasado un cuarto de siglo y varios amigos de Barranca me informan que –una vez más- esta saliendo agua turbia en las viviendas.
Heyner Mancera –Especialista en Química Ambiental de la UIS- describe muy bien el problema en un mensaje por Internet. “Luego de desayunar me dispuse a lavar los platos cuando de repente por la pluma comenzó a salir lo que, por un instante, pensé era Agua de Panela. Recordé el pasaje bíblico del maná. Agua de panela en estos tiempos de carestía de alimentos y hambre es una verdadera bendición porque hasta campeones de ciclismo la bebieron, por su alto poder proteínico y energético. Sin embargo el olor a arcilla y las manchas en los platos me devolvieron a la realidad”
Heyner ilustra su historia con fotos de la amarillenta agua “potable” y continua: “De nuevo el agua en Barranca ha salido mala. A diferencia de años anteriores, esta vez se ha vuelto más repetitivo el asunto y las explicaciones pueden ser desde los más excéntricos tecnicismos: que la fuente, la bocatoma, los aireadores, la alcalinidad, las sustancias químicas, la red, etc., hasta un sabotaje. Lo cierto es que en casi 2 meses de un servicio deficiente, hemos tenido que desperdiciar cientos de litros diarios de agua para purgar o limpiar las tuberías y los tanques y desmanchar baños, platos y ollas. En fin, toda esta agua que se bota es facturada como potable o tratada”.
“El actual gerente de la empresa Aguas de Barrancabermeja debería disminuir un porcentaje en las facturas de Enero y Febrero, como compensación por el agua que necesariamente -y por salud- hemos tenido que botar a la alcantarilla. Así mitigaría un poco el descontento general de la población”. Heyner informa que el agua mejoro en los últimos días, pero la comunidad espera que el agua turbia no regrese.
Hace 25 años, la reconocida periodista y escritora santandereana Silvia Galvis, escribió un informe en Vanguardia Liberal sobre la pésima calidad del agua “potable” que se distribuía en Barrancabermeja. Agua turbia, maloliente y “aceitosa” eran las características del líquido. Este problema ocasiono varios paros cívicos en el puerto petrolero. Pues bien, ha pasado un cuarto de siglo y varios amigos de Barranca me informan que –una vez más- esta saliendo agua turbia en las viviendas.
Heyner Mancera –Especialista en Química Ambiental de la UIS- describe muy bien el problema en un mensaje por Internet. “Luego de desayunar me dispuse a lavar los platos cuando de repente por la pluma comenzó a salir lo que, por un instante, pensé era Agua de Panela. Recordé el pasaje bíblico del maná. Agua de panela en estos tiempos de carestía de alimentos y hambre es una verdadera bendición porque hasta campeones de ciclismo la bebieron, por su alto poder proteínico y energético. Sin embargo el olor a arcilla y las manchas en los platos me devolvieron a la realidad”
Heyner ilustra su historia con fotos de la amarillenta agua “potable” y continua: “De nuevo el agua en Barranca ha salido mala. A diferencia de años anteriores, esta vez se ha vuelto más repetitivo el asunto y las explicaciones pueden ser desde los más excéntricos tecnicismos: que la fuente, la bocatoma, los aireadores, la alcalinidad, las sustancias químicas, la red, etc., hasta un sabotaje. Lo cierto es que en casi 2 meses de un servicio deficiente, hemos tenido que desperdiciar cientos de litros diarios de agua para purgar o limpiar las tuberías y los tanques y desmanchar baños, platos y ollas. En fin, toda esta agua que se bota es facturada como potable o tratada”.
“El actual gerente de la empresa Aguas de Barrancabermeja debería disminuir un porcentaje en las facturas de Enero y Febrero, como compensación por el agua que necesariamente -y por salud- hemos tenido que botar a la alcantarilla. Así mitigaría un poco el descontento general de la población”. Heyner informa que el agua mejoro en los últimos días, pero la comunidad espera que el agua turbia no regrese.
martes, enero 13, 2009
¿Todos los que no son uribistas son terroristas?
Publicado en Vanguardia Liberal en enero 7 de 2009
En plena navidad la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó al Estado colombiano por el asesinato del abogado Jesús María Valle Jaramillo, ocurrido en 1998. La CIDH considero que las autoridades no le prestaron la protección que requería el entonces Presidente del Comité de Derechos Humanos de Antioquia. Valle había denunciado las alianzas que existían entre miembros de la fuerza pública y los paramilitares, para –entre otras barbaridades- ejecutar masacres como las ocurridas en Ituango, Antioquia. Me referí al tema en columna titulada Uribe y la masacre de El Aro.
La sanción implica –entre otras cosas- que la Nación deberá realizar un acto público de reconocimiento de la responsabilidad oficial. Supongo que el acto estará encabezado por el Presidente Álvaro Uribe, quien era el gobernador de Antioquia cuando Valle fue acribillado. Antes, el abogado había alertado a Uribe sobre las masacres y los riesgos que corría su vida.
Sin embargo, lo único que hicieron Uribe, sus funcionarios y altos mandos militares fue cuestionar a Valle y demandarlo por calumnia. El abogado fue baleado después de declarar en la fiscalia que el percibía “como un acuerdo tácito, como un ostensible comportamiento omisivo” entre las fuerzas militares y policiales, funcionarios de la gobernación y paramilitares.
Infortunadamente el caso de Valle no es aislado. Muchos han caído antes y después del jurista. Ahí tenemos la muerte sospechosa en diciembre de Edwin Legarda, esposo de la valerosa líder indígena Aída Quilcue, en un reten militar. O la insólita investigación abierta contra Patricia Ariza, reconocida artista y defensora también de los derechos humanos.
En el país de la Seguridad Democrática es muy peligroso ser defensor de los derechos humanos, periodista independiente, izquierdista, sindicalista, líder popular o indígena. Mejor dicho, todos los que no son uribistas son terroristas.
Los defensores de los derechos humanos no tienen problemas en países democráticos. Sí los tienen en regimenes totalitarios o democracias anémicas de “izquierda” o “derecha”. No es casual que –por ejemplo- Human Rights Watch haya sido cuestionada por los gobiernos de Venezuela y Colombia, a raíz de informes negativos sobre ambos países. Ambos gobernados por caudillos que acumulan poder para perpetuarse en la presidencia.
Los países que han logrado progresos sociales y económicos lo han logrado fortaleciendo las instituciones y preservando la división de poderes. No incubando presuntos Mesías, algunos -por cierto- con largos rabos de paja.
En plena navidad la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó al Estado colombiano por el asesinato del abogado Jesús María Valle Jaramillo, ocurrido en 1998. La CIDH considero que las autoridades no le prestaron la protección que requería el entonces Presidente del Comité de Derechos Humanos de Antioquia. Valle había denunciado las alianzas que existían entre miembros de la fuerza pública y los paramilitares, para –entre otras barbaridades- ejecutar masacres como las ocurridas en Ituango, Antioquia. Me referí al tema en columna titulada Uribe y la masacre de El Aro.
La sanción implica –entre otras cosas- que la Nación deberá realizar un acto público de reconocimiento de la responsabilidad oficial. Supongo que el acto estará encabezado por el Presidente Álvaro Uribe, quien era el gobernador de Antioquia cuando Valle fue acribillado. Antes, el abogado había alertado a Uribe sobre las masacres y los riesgos que corría su vida.
Sin embargo, lo único que hicieron Uribe, sus funcionarios y altos mandos militares fue cuestionar a Valle y demandarlo por calumnia. El abogado fue baleado después de declarar en la fiscalia que el percibía “como un acuerdo tácito, como un ostensible comportamiento omisivo” entre las fuerzas militares y policiales, funcionarios de la gobernación y paramilitares.
Infortunadamente el caso de Valle no es aislado. Muchos han caído antes y después del jurista. Ahí tenemos la muerte sospechosa en diciembre de Edwin Legarda, esposo de la valerosa líder indígena Aída Quilcue, en un reten militar. O la insólita investigación abierta contra Patricia Ariza, reconocida artista y defensora también de los derechos humanos.
En el país de la Seguridad Democrática es muy peligroso ser defensor de los derechos humanos, periodista independiente, izquierdista, sindicalista, líder popular o indígena. Mejor dicho, todos los que no son uribistas son terroristas.
Los defensores de los derechos humanos no tienen problemas en países democráticos. Sí los tienen en regimenes totalitarios o democracias anémicas de “izquierda” o “derecha”. No es casual que –por ejemplo- Human Rights Watch haya sido cuestionada por los gobiernos de Venezuela y Colombia, a raíz de informes negativos sobre ambos países. Ambos gobernados por caudillos que acumulan poder para perpetuarse en la presidencia.
Los países que han logrado progresos sociales y económicos lo han logrado fortaleciendo las instituciones y preservando la división de poderes. No incubando presuntos Mesías, algunos -por cierto- con largos rabos de paja.
sábado, enero 03, 2009
Cartagena y los desplazados por el "progreso"
Publicado en Vanguardia Liberal en diciembre 31 de 2008
Cuando visito Cartagena (mi ciudad natal) termino con la impresión de que la calidad de vida de los cartageneros tiende a degradarse.
Durante mi niñez viví con mis padres en el barrio El Bosque, que en esa época era realmente un bosque, localizado en las cercanías de la Bahía de Cartagena. Por ello, en el patio de nuestra casa, anidaban armadillos, los cangrejos se paseaban y muchos pajaritos revoloteaban en los árboles de mango, mamón, níspero y caimito. Esta última una fruta exótica que prácticamente ha desaparecido de Cartagena.
Hoy, El Bosque es un desierto invivible colonizado por bodegas, empresas y camiones. La cercana Isla del Diablo, que visitábamos en canoa, ha desaparecido. Fue anexada al continente a través de descomunales rellenos y hoy sirve de puerto y bodega.
Éstas y otras barbaridades ambientales explican por qué las playas estan sucias y por que los peces han desaparecido de la Bahía y de la Ciénaga de la Virgen. El pargo y la sierra (antes platos típicos) en diciembre solo se consiguen en los grandes restaurantes. Muchos de los vecinos de El Bosque (incluida mi familia) huyeron despavoridos hace años, desplazados por el presunto progreso.
El Bosque no es un caso aislado, pues es generalizado el deterioro que han experimentado los barrios de Cartagena. Incluso la península de Bocagrande, antes poblada de bellas casas, hoy esta demencialmente saturada de moles de vidrio, metal y concreto.
En los barrios populares es peor. En la zona suroriental sobreviven en condiciones infrahumanas cientos de miles de personas, asediadas por el hambre, las enfermedades y la inseguridad. Muchas de estas familias han sido desplazadas de los antiguos barrios de Cartagena, por diferentes motivos.
Hacia el norte, el antiguo pueblo de pescadores de La Boquilla, prácticamente desapareció, desplazados sus habitantes por los nuevos hoteles.
Es una realidad que no perciben los turistas, sobre todo que las autoridades desplazan a los vendedores ambulantes y habitantes de la calle, mientras dura la temporada turística. Los visitantes solo perciben la belleza del sector amurallado y su artificial seguridad, lograda cerrando calles que son cuidadas por muchos policías.
Allí, en el Centro, también han sido desplazados cartageneros por gentes de otros lares que compran las pintorescas viviendas y las remodelan. Algunos llaman progreso a todo este desastre. Pero (para muchos cartageneros) lo único que “progresa” en la Ciudad Heroica es la miseria, la contaminación y la inseguridad.
Cuando visito Cartagena (mi ciudad natal) termino con la impresión de que la calidad de vida de los cartageneros tiende a degradarse.
Durante mi niñez viví con mis padres en el barrio El Bosque, que en esa época era realmente un bosque, localizado en las cercanías de la Bahía de Cartagena. Por ello, en el patio de nuestra casa, anidaban armadillos, los cangrejos se paseaban y muchos pajaritos revoloteaban en los árboles de mango, mamón, níspero y caimito. Esta última una fruta exótica que prácticamente ha desaparecido de Cartagena.
Hoy, El Bosque es un desierto invivible colonizado por bodegas, empresas y camiones. La cercana Isla del Diablo, que visitábamos en canoa, ha desaparecido. Fue anexada al continente a través de descomunales rellenos y hoy sirve de puerto y bodega.
Éstas y otras barbaridades ambientales explican por qué las playas estan sucias y por que los peces han desaparecido de la Bahía y de la Ciénaga de la Virgen. El pargo y la sierra (antes platos típicos) en diciembre solo se consiguen en los grandes restaurantes. Muchos de los vecinos de El Bosque (incluida mi familia) huyeron despavoridos hace años, desplazados por el presunto progreso.
El Bosque no es un caso aislado, pues es generalizado el deterioro que han experimentado los barrios de Cartagena. Incluso la península de Bocagrande, antes poblada de bellas casas, hoy esta demencialmente saturada de moles de vidrio, metal y concreto.
En los barrios populares es peor. En la zona suroriental sobreviven en condiciones infrahumanas cientos de miles de personas, asediadas por el hambre, las enfermedades y la inseguridad. Muchas de estas familias han sido desplazadas de los antiguos barrios de Cartagena, por diferentes motivos.
Hacia el norte, el antiguo pueblo de pescadores de La Boquilla, prácticamente desapareció, desplazados sus habitantes por los nuevos hoteles.
Es una realidad que no perciben los turistas, sobre todo que las autoridades desplazan a los vendedores ambulantes y habitantes de la calle, mientras dura la temporada turística. Los visitantes solo perciben la belleza del sector amurallado y su artificial seguridad, lograda cerrando calles que son cuidadas por muchos policías.
Allí, en el Centro, también han sido desplazados cartageneros por gentes de otros lares que compran las pintorescas viviendas y las remodelan. Algunos llaman progreso a todo este desastre. Pero (para muchos cartageneros) lo único que “progresa” en la Ciudad Heroica es la miseria, la contaminación y la inseguridad.
martes, diciembre 30, 2008
Navidad con el agua al cuello
Columna publicada en Vanguardia Liberal el 24 de diciembre de 2008
Llegando a Cartagena, desde el avión, se perciben las áreas inundadas en los alrededores del río Magdalena e incluso del Canal del Dique, canal artificial que conduce parte de las turbias aguas del gran río a la bahía de Cartagena. La prensa local destaca por estos días la tragedia -sin precedentes- que afecta a muchos pueblos y veredas, devastados por la penetración de las contaminadas aguas en los cascos urbanos. Las aguas se han estancado en algunos pueblos y muchos pasarán la Navidad –literalmente- con el agua al cuello.
Estos desastres, en la costa y otras regiones del país y el mundo, están relacionados con los cambios climáticos que experimenta el planeta. Las estaciones han desaparecido en muchos países, como lo advierten informes científicos. En Colombia, por ejemplo, no ha parado de llover este año. Y la anomalía no empezó ahora, los aguaceros que ocasionaron la tragedia de Girón en el año 2005, cayeron en febrero, un mes considerado seco. Cuando esto ocurre, los suelos no alcanzan a secarse y cuando llegan las precipitaciones a tierras saturadas de agua, ocasionan más derrumbes de los habituales.
Sin embargo, el cambio climático no es el responsable de todo. Si la anomalía climática se presenta, por ejemplo, en cuencas ordenadas y protegidas por la vegetación, las posibilidades de tragedias son menores. En Colombia –a pesar de que contamos con una importante legislación desde hace varias décadas- no tomamos en serio el ordenamiento de las actividades y los territorios. De tal manera que cuando llegan las lluvias, estas encuentran suelos desprotegidos que son fáciles presa de la erosión y los derrumbes. El suelo arrastrado termina en los cauces de los ríos que han perdido su profundidad por efectos de la sedimentación. Así que se desbordan con cualquier aguacero.
Para completar la siniestra ecuación, el desastre social en que vivimos empuja a muchas personas a vivir en laderas inestables, suelos inundables o las márgenes de los ríos. Existen otros factores asociados al antimodelo de desarrollo que sigue Colombia, como es la desecación de ciénagas por terratenientes o la construcción de represas - ver sobre el tema, magnifico informe de Alfredo Molano en El Espectador del domingo. Frente a tan desolador panorama, dudo en desearles una feliz navidad a sabiendas que no lo será para millones de compatriotas.
Llegando a Cartagena, desde el avión, se perciben las áreas inundadas en los alrededores del río Magdalena e incluso del Canal del Dique, canal artificial que conduce parte de las turbias aguas del gran río a la bahía de Cartagena. La prensa local destaca por estos días la tragedia -sin precedentes- que afecta a muchos pueblos y veredas, devastados por la penetración de las contaminadas aguas en los cascos urbanos. Las aguas se han estancado en algunos pueblos y muchos pasarán la Navidad –literalmente- con el agua al cuello.
Estos desastres, en la costa y otras regiones del país y el mundo, están relacionados con los cambios climáticos que experimenta el planeta. Las estaciones han desaparecido en muchos países, como lo advierten informes científicos. En Colombia, por ejemplo, no ha parado de llover este año. Y la anomalía no empezó ahora, los aguaceros que ocasionaron la tragedia de Girón en el año 2005, cayeron en febrero, un mes considerado seco. Cuando esto ocurre, los suelos no alcanzan a secarse y cuando llegan las precipitaciones a tierras saturadas de agua, ocasionan más derrumbes de los habituales.
Sin embargo, el cambio climático no es el responsable de todo. Si la anomalía climática se presenta, por ejemplo, en cuencas ordenadas y protegidas por la vegetación, las posibilidades de tragedias son menores. En Colombia –a pesar de que contamos con una importante legislación desde hace varias décadas- no tomamos en serio el ordenamiento de las actividades y los territorios. De tal manera que cuando llegan las lluvias, estas encuentran suelos desprotegidos que son fáciles presa de la erosión y los derrumbes. El suelo arrastrado termina en los cauces de los ríos que han perdido su profundidad por efectos de la sedimentación. Así que se desbordan con cualquier aguacero.
Para completar la siniestra ecuación, el desastre social en que vivimos empuja a muchas personas a vivir en laderas inestables, suelos inundables o las márgenes de los ríos. Existen otros factores asociados al antimodelo de desarrollo que sigue Colombia, como es la desecación de ciénagas por terratenientes o la construcción de represas - ver sobre el tema, magnifico informe de Alfredo Molano en El Espectador del domingo. Frente a tan desolador panorama, dudo en desearles una feliz navidad a sabiendas que no lo será para millones de compatriotas.
jueves, diciembre 18, 2008
Navidad triste para millones de colombianos
Columna publicada en vanguardia Liberal en diciembre 17 de 2008
Teresa, una mujer de edad indefinida, muestra en su cuerpo las huellas inconfundibles de la pobreza extrema. Vive en un “rancho” con sus seis hijos, en uno de esos asentamientos inhumanos que se expanden –como un cáncer- en las ciudades colombianas. El futuro de su prole es incierto: el hijo mayor –que hoy tendría 18 años- fue acribillado por hombres armados que mangonean en las barriadas. El de 17 años embarazó a una niña, ambos viven con Teresa. Su hija de 15 tuvo un bebe, que también los acompaña.
Teresa se inquieta por los menores, en un entorno social que los condena al rebusque en las calles y los basureros. O a la prostitución, las drogas o las bandas armadas.
Teresa no tiene servicios en su vivienda, estos son colectivos, bien colectivos: existe un sanitario por cada 40 personas. Un lavadero por cada 30. Por eso, muchos hacen sus necesidades y lavan sus ropas –como en el siglo 19- en la quebrada cercana. Para cocinar, algunos utilizan un cilindro de gas que les cuesta 34.000 pesos y dura 20 días.
Estas personas gastan más en gas que una familia de estrato cuatro, que dispone de gas domiciliario. Como la mayoría no puede pagar el cilindro, cocinan con madera o con electricidad, que es más costosa. No para ellos, que se “cuelgan” ilegalmente de las redes eléctricas.
Para los pobres, cuyo número crece en la medida que se profundizan los antimodelos neoliberales –como el de este gobierno- las Navidades son tristes. Este año será peor, por los desastres ocasionados por las lluvias, pero sobre todo por la inexistencia de políticas serias de gestión ambiental en Colombia. Otras catástrofes, como la de las pirámides, se desarrollaron en las barbas de un gobierno que no supo - ¿o no quiso?- parar el fenómeno en sus orígenes, ni tampoco adelantar acciones correctivas inteligentes.
Personas compasivas recolectan por estas fechas regalos para los más pobres; son acciones que debemos apoyar. Sin embargo, el Génesis advierte: “ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Es que las limosnas (incluyendo los subsidios uribistas-reeleccionistas) no ayudan a construir ciudadanía ni dignidad, como sí lo hacen la educación y el trabajo honrado. Pero la educación y el trabajo escasean en sistemas socioeconómicos que no reducen sino que profundizan la desigualdad.
Teresa se inquieta por los menores, en un entorno social que los condena al rebusque en las calles y los basureros. O a la prostitución, las drogas o las bandas armadas.
Teresa no tiene servicios en su vivienda, estos son colectivos, bien colectivos: existe un sanitario por cada 40 personas. Un lavadero por cada 30. Por eso, muchos hacen sus necesidades y lavan sus ropas –como en el siglo 19- en la quebrada cercana. Para cocinar, algunos utilizan un cilindro de gas que les cuesta 34.000 pesos y dura 20 días.
Estas personas gastan más en gas que una familia de estrato cuatro, que dispone de gas domiciliario. Como la mayoría no puede pagar el cilindro, cocinan con madera o con electricidad, que es más costosa. No para ellos, que se “cuelgan” ilegalmente de las redes eléctricas.
Para los pobres, cuyo número crece en la medida que se profundizan los antimodelos neoliberales –como el de este gobierno- las Navidades son tristes. Este año será peor, por los desastres ocasionados por las lluvias, pero sobre todo por la inexistencia de políticas serias de gestión ambiental en Colombia. Otras catástrofes, como la de las pirámides, se desarrollaron en las barbas de un gobierno que no supo - ¿o no quiso?- parar el fenómeno en sus orígenes, ni tampoco adelantar acciones correctivas inteligentes.
Personas compasivas recolectan por estas fechas regalos para los más pobres; son acciones que debemos apoyar. Sin embargo, el Génesis advierte: “ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Es que las limosnas (incluyendo los subsidios uribistas-reeleccionistas) no ayudan a construir ciudadanía ni dignidad, como sí lo hacen la educación y el trabajo honrado. Pero la educación y el trabajo escasean en sistemas socioeconómicos que no reducen sino que profundizan la desigualdad.
sábado, diciembre 06, 2008
Uribe y la masacre de El Aro
Columna publicada en Vanguardia Liberal en Noviembre 26 2008
En octubre de 1997, paramilitares llamados Mochacabezas se tomaron el corregimiento de El Aro (Ituango, Antioquia). Durante varios días mutilaron, torturaron, asesinaron y desplazaron a muchos y se robaron sus reses. La Corte Interamericana de Derechos Humanos concluyó que en esta masacre (y otras) hubo omisión e incluso colaboración de miembros de la Fuerza Pública.
Esto fue ratificado la semana pasada por Salvatore Mancuso (condenado por los hechos), en sus declaraciones desde Estados Unidos. Mancuso confirmó –una vez más- la colaboración de las autoridades y salpicó a dos generales y al fallecido Pedro Juan Moreno, en ese momento Secretario de Gobierno del Gobernador de Antioquia ese año: Álvaro Uribe Vélez.
Testimonios de sobrevivientes, confesiones de paramilitares e informes de la Fiscalía confirman que las autoridades colaboraron con una matanza anunciada. El abogado y defensor de derechos humanos Jesús María Valle Jaramillo, alertó a las autoridades en diferentes oportunidades. “Desde 1996 hay un grupo paramilitar en Ituango. Lo saben el Ejército y la Policía”. “Desde el año pasado pedí al Gobernador, Álvaro Uribe, al comandante de la IV Brigada (el fallecido general Alfonso Manosalva, salpicado por Mancuso), que protegieran a la población civil de mi pueblo, porque de septiembre de 1996 a hoy (julio 1997) han muerto más de 150 personas”. Valle fue desmentido y acusado por Uribe y acribillado en 1998 por sicarios.
Más tarde, Francisco Villalba, ex paramilitar condenado por la masacre, ratificó la complicidad de la fuerza pública, pero además sindicó directamente al presidente Álvaro Uribe. Después los medios informaron que Villalba se había retractado en carta dirigida al mismo Presidente. Sin embargo, Noticias Uno descubrió que la misiva no fue escrita por Villalba sino por otro convicto cercano a amigos de la Casa de Nari. Villalba ratificó sus denuncias contra el Presidente y su hermano Santiago en octubre 2008. El mandatario rechazó las acusaciones de Villalba, lo mismo que Mancuso, vecino de finca del presidente en Córdoba.
La matanza de El Aro fue anunciada, fueron implicados mandos cercanos al Presidente, participaron helicópteros oficiales y demoró varios días en los que se le informó a la Gobernación de lo que estaba pasando. Nadie hizo nada. Como en los falsos positivos, las pirámides, la parapolítica, el DAS, Tranquilandia y otros casos- Uribe no vio ni oyó nada. ¿Nos “gobierna” un Presidente autista?
En octubre de 1997, paramilitares llamados Mochacabezas se tomaron el corregimiento de El Aro (Ituango, Antioquia). Durante varios días mutilaron, torturaron, asesinaron y desplazaron a muchos y se robaron sus reses. La Corte Interamericana de Derechos Humanos concluyó que en esta masacre (y otras) hubo omisión e incluso colaboración de miembros de la Fuerza Pública.
Esto fue ratificado la semana pasada por Salvatore Mancuso (condenado por los hechos), en sus declaraciones desde Estados Unidos. Mancuso confirmó –una vez más- la colaboración de las autoridades y salpicó a dos generales y al fallecido Pedro Juan Moreno, en ese momento Secretario de Gobierno del Gobernador de Antioquia ese año: Álvaro Uribe Vélez.
Testimonios de sobrevivientes, confesiones de paramilitares e informes de la Fiscalía confirman que las autoridades colaboraron con una matanza anunciada. El abogado y defensor de derechos humanos Jesús María Valle Jaramillo, alertó a las autoridades en diferentes oportunidades. “Desde 1996 hay un grupo paramilitar en Ituango. Lo saben el Ejército y la Policía”. “Desde el año pasado pedí al Gobernador, Álvaro Uribe, al comandante de la IV Brigada (el fallecido general Alfonso Manosalva, salpicado por Mancuso), que protegieran a la población civil de mi pueblo, porque de septiembre de 1996 a hoy (julio 1997) han muerto más de 150 personas”. Valle fue desmentido y acusado por Uribe y acribillado en 1998 por sicarios.
Más tarde, Francisco Villalba, ex paramilitar condenado por la masacre, ratificó la complicidad de la fuerza pública, pero además sindicó directamente al presidente Álvaro Uribe. Después los medios informaron que Villalba se había retractado en carta dirigida al mismo Presidente. Sin embargo, Noticias Uno descubrió que la misiva no fue escrita por Villalba sino por otro convicto cercano a amigos de la Casa de Nari. Villalba ratificó sus denuncias contra el Presidente y su hermano Santiago en octubre 2008. El mandatario rechazó las acusaciones de Villalba, lo mismo que Mancuso, vecino de finca del presidente en Córdoba.
La matanza de El Aro fue anunciada, fueron implicados mandos cercanos al Presidente, participaron helicópteros oficiales y demoró varios días en los que se le informó a la Gobernación de lo que estaba pasando. Nadie hizo nada. Como en los falsos positivos, las pirámides, la parapolítica, el DAS, Tranquilandia y otros casos- Uribe no vio ni oyó nada. ¿Nos “gobierna” un Presidente autista?
sábado, noviembre 22, 2008
EL ALACLOR SE SIGUE USANDO EN COLOMBIA
Columna publicada en Vanguardia Liberal en noviembre 19 2008
Hace unos días, el Tribunal de Asuntos de Seguridad Social de Francia reconoció la existencia de una relación entre la enfermedad que aqueja a un agricultor y la exposición al herbicida Lasso, fabricado por la trasnacional Monsanto. El tribunal consideró que la recaída experimentada por el señor Paul François en noviembre 2004 está directamente asociada al contacto con el pesticida en abril de 2004. No fue fácil para el agricultor convencer al tribunal, pues cayó gravemente enfermo siete meses después de su trabajo con el herbicida.
Ayudaron a dilucidar el asunto los estudios realizados en la Universidad de Bordeaux, que detectaron la presencia de toxinas en François. Los investigadores explicaron por que los síntomas aparecieron mucho tiempo después de la exposición. Esta es una intoxicación crónica, en el largo plazo, diferente a la aguda, que mata en el corto plazo.
El herbicida Lasso fue retirado del mercado europeo el 28 de abril de 2007 debido a que no fue reautorizado el uso de su componente activo. El componente activo es el Alaclor (2-cloro-2.6-Dietil-N-Metoximetilacetamida) que se distribuye en Colombia con el nombre de Alanex.
Según un informe de Extension Toxicology Network (publicación de varias universidades gringas) el Alaclor está relacionado con cáncer en animales y es un probable factor de cáncer en humanos. Animales sometidos al producto registran además afecciones renales y otras, que afectan también a su descendencia. La toxicidad aguda del Alaclor es baja, pero esto no significa que sea inocuo en el largo plazo.
Pues bien, mediante resolución 1343 del año 2005 el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial de Colombia otorgó una licencia ambiental para importar, de fábricas de Israel y Aruba, el producto Alaclor (Alanex) para ser usado en control de malezas en cultivos de algodón y sorgo. La categoría que se ratifico es III, es decir, medianamente tóxico. En la resolución se analiza la toxicidad aguda del producto –que ya se dijo es baja- pero muy poco se dice de la crónica, en el largo plazo, que es precisamente el problema del Alaclor. Y de otros como el glifosato.
En la Unión Europea se vetó el producto en abril 2007. ¿Cuando se tomarán medidas en Colombia para proteger a nuestra gente? Seguramente, como en las pirámides o en los falsos positivos, cuando ya sea demasiado tarde.
viernes, noviembre 14, 2008
La inseguridad se democratizó: afecta a todos
Columna publicada en Vanguardia Liberal en noviembre 12 2008
Todo indica que la luna de miel que mantenía Estados Unidos con su punta de lanza en Suramérica -léase Colombia- sufrirá impredecibles cambios, con la elección del presidente Obama. Con una increíble miopía el presidente Uribe apostó sus fichas al presidente Bush, uno de los políticos más mediocres de que se tenga noticia. Dios los cría y ellos se juntan, dicen por ahí.
Ahora, de golpe no se trata de miopía sino de cálculo. Este gobierno prácticamente le entregó el país a multinacionales asociadas a los republicanos y -a cambio- Bush cerró sus ojitos frente a los oscuros socios parapoliticos de Uribe y la cascada de violaciones a los derechos humanos. Denunciada sobre todo fuera del país, ya que resulta peligroso señalar atropellos en el contexto de la inseguridad democrática.
¿Será que hay seguridad en un país donde la directora del servicio de inteligencia del presidente (DAS) renuncia a raíz del escándalo desatado por el seguimiento que realizaban sus funcionarios -no a criminales- sino a miembros de la oposición y otros civiles?
Con los demócratas en el poder las cosas podrían ponerse color de Obama para Uribe. Recordemos que Obama le envío duras cartas a Uribe, en su época de senador, preocupado por los derechos humanos y sindicales. Sin olvidar que el exvicepresidente demócrata, Al Gore, rehusó sentarse en la misma mesa con Uribe, un guarapazo político sin antecedentes.
Es que los derechos humanos andan bien torcidos en este gobierno, donde los llamados falsos positivos se han disparado. No es casual que la Misión Internacional de Observación sobre Ejecuciones Extrajudiciales en Colombia concluya: “no se trata de hechos aislados sino de conductas sistemáticas que responden a una premeditación”.
Frente a los evidentes y generalizados hechos criminales que fueron denunciados una y otra vez, desde hace varios años, el gobierno se hace el loco y persiste en tildar de cómplices de las FARC a los que se atreven a denunciar. El presidente y su ministro de guerra no pueden eludir su responsabilidad, al implantar unas políticas que llevaron a los monstruosos resultados.
La Mesa de Ejecuciones Extrajudiciales estima que entre enero 2007 y junio 2008 se registraron 535 casos, más del 90% atribuido a “integrantes del ejército”. ¿Será que hay seguridad en un país donde las fuerzas armadas legales matan más civiles que las ilegales?
Todo indica que la luna de miel que mantenía Estados Unidos con su punta de lanza en Suramérica -léase Colombia- sufrirá impredecibles cambios, con la elección del presidente Obama. Con una increíble miopía el presidente Uribe apostó sus fichas al presidente Bush, uno de los políticos más mediocres de que se tenga noticia. Dios los cría y ellos se juntan, dicen por ahí.
Ahora, de golpe no se trata de miopía sino de cálculo. Este gobierno prácticamente le entregó el país a multinacionales asociadas a los republicanos y -a cambio- Bush cerró sus ojitos frente a los oscuros socios parapoliticos de Uribe y la cascada de violaciones a los derechos humanos. Denunciada sobre todo fuera del país, ya que resulta peligroso señalar atropellos en el contexto de la inseguridad democrática.
¿Será que hay seguridad en un país donde la directora del servicio de inteligencia del presidente (DAS) renuncia a raíz del escándalo desatado por el seguimiento que realizaban sus funcionarios -no a criminales- sino a miembros de la oposición y otros civiles?
Con los demócratas en el poder las cosas podrían ponerse color de Obama para Uribe. Recordemos que Obama le envío duras cartas a Uribe, en su época de senador, preocupado por los derechos humanos y sindicales. Sin olvidar que el exvicepresidente demócrata, Al Gore, rehusó sentarse en la misma mesa con Uribe, un guarapazo político sin antecedentes.
Es que los derechos humanos andan bien torcidos en este gobierno, donde los llamados falsos positivos se han disparado. No es casual que la Misión Internacional de Observación sobre Ejecuciones Extrajudiciales en Colombia concluya: “no se trata de hechos aislados sino de conductas sistemáticas que responden a una premeditación”.
Frente a los evidentes y generalizados hechos criminales que fueron denunciados una y otra vez, desde hace varios años, el gobierno se hace el loco y persiste en tildar de cómplices de las FARC a los que se atreven a denunciar. El presidente y su ministro de guerra no pueden eludir su responsabilidad, al implantar unas políticas que llevaron a los monstruosos resultados.
La Mesa de Ejecuciones Extrajudiciales estima que entre enero 2007 y junio 2008 se registraron 535 casos, más del 90% atribuido a “integrantes del ejército”. ¿Será que hay seguridad en un país donde las fuerzas armadas legales matan más civiles que las ilegales?
sábado, noviembre 08, 2008
¿Las radiaciones ultravioleta en Colombia pueden matar?
Columna publicada en Vanguardia Liberal en noviembre 5 del año 2008
La semana pasada estuve en Bogota. Me llamó la atención que –durante las noches- sentí tanto calor que abrí las ventanas. Es cierto que Bogota se ha recalentado en los últimos años, pero el frío durante las noches se mantenía. Le comente a un taxista que me parecía que Bogota se seguía calentando. Respondió: “Claro patrón, es que ¿cuando se había visto que uno podía manejar su carro hasta las once de la noche, sólo abrigado con una camiseta?”.
El calentamiento de Bogota, como el de todas las urbes, tiene que ver con un fenómeno local llamado Isla de Calor, al que se le suma el calentamiento global. Este, ha sido asociado a las inundaciones y demás desastres que se han convertido en el pan nuestro de cada día.
Otro fenómeno atmosférico que preocupa desde los años setenta, es el deterioro de la capa de ozono, encargada de neutralizar las radiaciones ultravioleta del sol. Menos ozono implica más ultravioleta. El exceso de las mismas ha sido relacionado con cáncer de piel, cegueras y debilitamiento de las defensas del cuerpo. Los estudios se han concentrado sobre el hueco de ozono en la Antártida.
Sin embargo, investigaciones recientes han comprobado que los países de la franja ecuatorial también están amenazados. Una publicación de la Agencia Espacial Civil Ecuatoriana advirtió la semana pasada: “Los habitantes de Ecuador, Perú y Colombia reciben a diario niveles de radiación ultravioleta extremos, debido al deterioro de la capa de ozono en la franja ecuatorial”.
La Organización Mundial de la Salud ha establecido que el máximo tolerable para la exposición humana es de 11 UVI Índice Ultravioleta). Si observamos las imágenes de satélites publicadas, vemos que algunas regiones están por encima de 14 y hasta de 24.
Grave, pues estos niveles de radiaciones sencillamente pueden matar. Estas mediciones explicarían las fuertes y picantes radiaciones solares que se experimentan en las ciudades colombianas, como Bucaramanga.
La semana pasada estuve en Bogota. Me llamó la atención que –durante las noches- sentí tanto calor que abrí las ventanas. Es cierto que Bogota se ha recalentado en los últimos años, pero el frío durante las noches se mantenía. Le comente a un taxista que me parecía que Bogota se seguía calentando. Respondió: “Claro patrón, es que ¿cuando se había visto que uno podía manejar su carro hasta las once de la noche, sólo abrigado con una camiseta?”.
El calentamiento de Bogota, como el de todas las urbes, tiene que ver con un fenómeno local llamado Isla de Calor, al que se le suma el calentamiento global. Este, ha sido asociado a las inundaciones y demás desastres que se han convertido en el pan nuestro de cada día.
Otro fenómeno atmosférico que preocupa desde los años setenta, es el deterioro de la capa de ozono, encargada de neutralizar las radiaciones ultravioleta del sol. Menos ozono implica más ultravioleta. El exceso de las mismas ha sido relacionado con cáncer de piel, cegueras y debilitamiento de las defensas del cuerpo. Los estudios se han concentrado sobre el hueco de ozono en la Antártida.
Sin embargo, investigaciones recientes han comprobado que los países de la franja ecuatorial también están amenazados. Una publicación de la Agencia Espacial Civil Ecuatoriana advirtió la semana pasada: “Los habitantes de Ecuador, Perú y Colombia reciben a diario niveles de radiación ultravioleta extremos, debido al deterioro de la capa de ozono en la franja ecuatorial”.
La Organización Mundial de la Salud ha establecido que el máximo tolerable para la exposición humana es de 11 UVI Índice Ultravioleta). Si observamos las imágenes de satélites publicadas, vemos que algunas regiones están por encima de 14 y hasta de 24.
Grave, pues estos niveles de radiaciones sencillamente pueden matar. Estas mediciones explicarían las fuertes y picantes radiaciones solares que se experimentan en las ciudades colombianas, como Bucaramanga.
Recomendaciones: "evitar salir en las horas centrales del día, buscar la sombra y usar ropa de manga larga, crema protectora y sombrero". Sobre todo para aquellos que trabajan al aire libre y los que abusan del sol en las costas, en especial si su piel es muy blanca, con poca melanina protectora. Peor si está en las montañas y páramos, donde la atmósfera es menos densa.
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