miércoles, enero 15, 2014

¿Quién autorizo el “arboricidio” en la Escuela Normal?

Publicado en Vanguardia Liberal en noviembre 20 de 2013

He advertido en columnas anteriores que todos los que vivimos cerca al ecuador estamos expuestos a dosis extremas de radiaciones ultravioleta (UV), procedentes del sol, como consecuencia del deterioro de la capa de ozono. El Ideam reporta en su página esta semana que -en Bucaramanga- el Índice UV está entre 12.5 y 12.9. Una intensidad considerada “máxima” es de 11. Entonces, más de 12 implica un enorme riesgo –entre otras enfermedades- de cataratas y cáncer de piel. 

Si comparamos con el Índice UV de ciudades europeas, más lejanas del ecuador, donde las radiaciones no llegan directamente, vemos que para Paris o Londres –esta semana- el Índice UV está entre 1 y 2 (“Bajo”).

En el mismo sentido, un estudio publicado este año por el Centro Dermatológico Federico Lleras (que también mencioné en columnas anteriores) advierte sobre un aumento de cáncer de piel en Colombia, asociado -en gran medida- a “la exposición de los niños al sol”. Por lo mismo, recomiendan a los colegios que los niños y jóvenes no deben realizar actividades físicas al aire libre entre las 11 am y las 4 pm, horas de mayor intensidad solar. Ahora, si las actividades se realizan bajo arboles de gran tamaño y follaje, por supuesto que el riesgo baja notoriamente.

Por ello sería interesante que la alcaldía de Bucaramanga nos explicara si estos elementos se consideraron al tomar la determinación de sacrificar muchos árboles en la Escuela Normal, para construir el intercambiador del Mesón de los Búcaros. Actualmente los niños de la Escuela Normal desarrollan sus actividades lúdicas y deportivas protegidos por 126 árboles de gran tamaño. 

Después del “arboricidio”: ¿Van a quedar sometidos a estas mortales exposiciones UV? ¿Cuál de las dos autoridades ambientales otorgó el permiso para esta enésima matanza de árboles? Sobre todo que Bucaramanga –según el Plan de Desarrollo (pagina 109)- solo dispone de 4.5 metros cuadrados de espacio público por habitante, y debe ampliar este índice mínimo a 10 (En el norte de Europa disponen de 50 m2 de espacio verde/ habitante). 

Raro que para mejorar este vergonzoso índice, en lugar de sembrar árboles, estamos acabando los pocos que quedan.



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