martes, diciembre 30, 2008

Navidad con el agua al cuello

Columna publicada en Vanguardia Liberal el 24 de diciembre de 2008

Llegando a Cartagena, desde el avión, se perciben las áreas inundadas en los alrededores del río Magdalena e incluso del Canal del Dique, canal artificial que conduce parte de las turbias aguas del gran río a la bahía de Cartagena. La prensa local destaca por estos días la tragedia -sin precedentes- que afecta a muchos pueblos y veredas, devastados por la penetración de las contaminadas aguas en los cascos urbanos. Las aguas se han estancado en algunos pueblos y muchos pasarán la Navidad –literalmente- con el agua al cuello.

Estos desastres, en la costa y otras regiones del país y el mundo, están relacionados con los cambios climáticos que experimenta el planeta. Las estaciones han desaparecido en muchos países, como lo advierten informes científicos. En Colombia, por ejemplo, no ha parado de llover este año. Y la anomalía no empezó ahora, los aguaceros que ocasionaron la tragedia de Girón en el año 2005, cayeron en febrero, un mes considerado seco. Cuando esto ocurre, los suelos no alcanzan a secarse y cuando llegan las precipitaciones a tierras saturadas de agua, ocasionan más derrumbes de los habituales.

Sin embargo, el cambio climático no es el responsable de todo. Si la anomalía climática se presenta, por ejemplo, en cuencas ordenadas y protegidas por la vegetación, las posibilidades de tragedias son menores. En Colombia –a pesar de que contamos con una importante legislación desde hace varias décadas- no tomamos en serio el ordenamiento de las actividades y los territorios. De tal manera que cuando llegan las lluvias, estas encuentran suelos desprotegidos que son fáciles presa de la erosión y los derrumbes. El suelo arrastrado termina en los cauces de los ríos que han perdido su profundidad por efectos de la sedimentación. Así que se desbordan con cualquier aguacero.

Para completar la siniestra ecuación, el desastre social en que vivimos empuja a muchas personas a vivir en laderas inestables, suelos inundables o las márgenes de los ríos. Existen otros factores asociados al antimodelo de desarrollo que sigue Colombia, como es la desecación de ciénagas por terratenientes o la construcción de represas - ver sobre el tema, magnifico informe de Alfredo Molano en El Espectador del domingo. Frente a tan desolador panorama, dudo en desearles una feliz navidad a sabiendas que no lo será para millones de compatriotas.

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