domingo, junio 19, 2011

Desastre vial: otra tragedia anunciada

Publicado en Vanguardia Liberal en junio 8 de 2011

El artículo 186 del decreto 2811 de 1974 establece: “Salvo autorización y siempre con la obligación de reemplazarla adecuada e inmediatamente, no podrá destruirse la vegetación natural de los taludes de las vías de comunicación o de canales, ya los dominen o estén situados por debajo de ellos”. Es decir, hace 37 años los autores del Código de los Recursos Naturales ya alertaban sobre los riesgos asociados a la sistemática destrucción de la vegetación natural en los taludes de las vías de comunicación; actividades que tarde o temprano nos llevarían a donde estamos. A procesos erosivos imparables que generan descomunales derrumbes que nos dejan incomunicados cada vez que cae un aguacero.

Estos materiales arrastrados en los taludes de las vías (y en otros sitios) terminan en los cauces de los ríos, donde los sedimentos colmatan los mismos y agudizan las inundaciones en periodos lluviosos. Para completar: la creciente turbiedad de las aguas paraliza los acueductos.

En el caso de los taludes aledaños a las vías, en muchos casos, la vegetación natural ha sido remplazada por cultivos de pan coger; como plátano o yuca. También para criar vacas o cabras. Pero ¿Por qué muchos campesinos cultivan en sitios no aptos para la agricultura o la ganadería? Por la sencilla razón de que en este país no hemos sido capaces de realizar una verdadera reforma agraria; que en los países civilizados (este no lo es, aquí estamos todavía en épocas feudales) se llevaron a cabo hace más de 50 años. Reforma agraria que debe asignarle tierra al que no tiene y asistencia técnica y económica; pero también determinar donde se puede y no se puede sembrar o criar vacas.

Refiriéndose a estos temas, advertía el padre Francisco de Roux el fin de semana: “Lo que me preocupa de nuestra clase dirigente es el acumulado de problemas que no han tenido el coraje de encarar y de resolver”. Y estos problemas estructurales no los vamos a resolver sólo con obras civiles o echándole el muerto al más pendejo. Las soluciones -además- deben adelantarse en el marco del ordenamiento: de las cuencas y las actividades, como lo establecen la ley y los reglamentos.

Un tema esencial en este campo es la agroforestería. “Hay que plantar el árbol correcto en el lugar adecuado”, recomienda –entre otras- el Centro Mundial de Agroforestería.

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