miércoles, julio 27, 2005

¿Es posible la paz sin la verdad?

Vanguardia Liberal, Julio 27 del 2005

El editorial de Vanguardia Liberal –del domingo- advierte que lo que se esta viviendo en Santa Fe de Ralito: “no es un sometimiento”. “A los colombianos se les ha vendido la idea de que las AUC se están subyugando a la justicia y nada podría ser mas equivocado”. El editorial concluye que no es posible “continuar viviendo una mentira”. La verdad resulta esencial si -de verdad- queremos que aquí haya paz algún día. Recordemos que -entre los concentrados en Ralito- existen personas acusadas de delitos atroces y narcotraficantes “puros”. Es decir, que este gobierno esta negociando con delincuentes y terroristas. Incluso en medio de las incontables violaciones al cese de hostilidades. Si esto es así: ¿Por qué se empeña en aparentar lo contrario?. Ahora, ¿Quien lidera estos acuerdos que la opinión publica no conoce con certeza?. El jefe político del bloque Héroes de Granada, paramilitar y exviceministro desmovilizado, afirmo en El Espectador: “Yo considero que el presidente Uribe es el eje en torno al cual gira la política en este momento y en torno al cual girará durante muchos años”.

En las grabaciones escuchadas en el Congreso, quedo claro que la reelección del candidato presidente es fundamental para este proceso. El mismo candidato presidente que redacto la cuestionada ley de justicia y paz que –según el influyente The New York Times- debería llamarse "Ley de Impunidad para autores de matanzas, terroristas y grandes traficantes de cocaína”. Que Uribe escribió esta ley no lo afirma la oposición, sino uribistas, como su primo senador. Lo anterior plantea una serie de inquietudes sobre las próximas elecciones. Gente armada -y con plata- haciendo proselitismo político a favor del candidato presidente, quien –además- empezó su campaña hace tres años, mojando pantalla, repartiendo subsidios e inaugurando obras y obritas. Bajo estas condiciones, las garantías electorales no pasan de ser un chiste. La situación no es nueva. Es la que ha predominado, en los últimos años, cuando los paramilitares –según sus propios voceros- han elegido alcaldes, gobernadores, concejales y hasta gran parte del Congreso. El denominador común de todos ellos es que son uribistas.

Los paramilitares se desenvuelven en tres frentes. El armado, el económico y el político. Las presuntas desmovilizaciones solo tocan el frente armado, pero los otros –según la uribista Gina Parody- continúan su expansión (ver informe de Vanguardia del domingo sobre el chance). Mas grave aun: las noticias sugieren que la estructura militar no se esta desmontando. Los asesinatos, las amenazas y el narcotráfico continúan y muchos desempleados se han colado entre los desmovilizados.
Los paras tienen un acuerdo con el gobierno, controlan (según ellos) gran parte del congreso y han intentado penetrar hasta el poder judicial. Ejercen –además- un claro dominio sobre algunas zonas rurales y urbanas, de este fenómeno no escapan barrios de Bucaramanga. La discusión –entonces- no es sobre los pocos o muchos años de cárcel. El punto es si este proceso esta orientado a apaciguar a estos grupos armados, o si va a contribuir a su institucionalización. ¿Florecerá la paz en medio de la mentira?

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