viernes, enero 05, 2007

Legalizar la droga

Columna publicada en Vanguardia Liberal en enero 3 de 2007

El senador liberal Juan Manuel Galán cuestionó la semana pasada la política antidroga del gobierno, recalcó que es necesario explorar nuevas estrategias. Propone como un primer paso abrir el debate en Colombia “sobre la legalización de las drogas”. La propuesta coincide con planteamientos que han realizado en el pasado intelectuales como Carlos Fuentes (“cuando se legalizo el alcohol en Estados Unidos no desaparecieron los borrachos, pero si se extinguieron los Al Capones”, ha dicho el escritor), diferentes académicos, periodistas y miembros del Polo Democrático Alternativo.

La respuesta tradicional del uribismo a estas propuestas es la de tachar de aliados de los narcoterroristas a los que se atreven a disentir del fumigar y fumigar. Sin embargo, en el caso del senador Galán sería muy difícil acusarlo de complicidad con los narcos, considerando que su ilustre padre fue una de las victimas de los traficantes. Aunque después del rebuscado cuento que le armaron al senador Pardo (con las Farc), cualquier cosa se puede esperar de este gobierno.

En todo caso, el fracaso del Plan Colombia no es un invento de la oposición. Recordemos el duro informe del New York Times de agosto del año pasado: después de seis años y 4700 millones de dólares, no ha cambiado ni “el precio, ni la calidad ni la disponibilidad de la cocaína en las calles de Estados Unidos”, “tanta coca es cultivada hoy en Colombia como crecía al comienzo de la fumigación a larga escala en el 2000”, señalaron los periodistas gringos. Ahora, parece difícil que este gobierno gane la presunta guerra contra la droga mientras altos funcionarios colombianos no se pongan de acuerdo siquiera sobre la apariencia de una mata de coca, como acaba de ocurrir en el absurdo rifirrafe con Ecuador.

Así que bienvenida la propuesta de debatir sobre el tema, ojala en forma serena, documentada, sin falsos moralismos. Por ejemplo, seria importante evaluar el papel de los indicadores que usa este gobierno. En cualquier sistema de gestión, los resultados se miden con indicadores numéricos. Si estos sugieren que los objetivos no se están cumpliendo (como es el caso que nos ocupa), el sentido común recomienda que hay que buscar caminos alternativos que lleven a la solución del problema. Por ello es esencial escoger bien los indicadores, este gobierno se aferra -entre otros- al numero de hectáreas fumigadas, pero este es un indicador engañoso pues no refleja la realidad, como lo sugiere el informe del Times y otros. Seria un buen indicador si el objetivo no fuese solucionar el problema, sino engañar a la gente.

viernes, diciembre 29, 2006

¿Aumenta el nivel del mar en Cartagena?

Columna publicada en Vanguardia Liberal en diciembre 27 de 2006

El pasado mes de noviembre, Cartagena sufrió los embates de un poderoso mar de leva que ocasionó inundaciones en la ciudad. Fue un fenómeno atípico, por su intensidad y por la época en que se registró. La marejada azotó la costa durante varios días, después, las aguas volvieron –aparentemente- a la normalidad. Sin embargo, en estos días, los visitantes de la ciudad pueden comprobar que el nivel del mar se mantiene anormalmente elevado.

En el sector de Crespo y Marbella, después del Centro Recreacional Comfenalco, las playas prácticamente han desaparecido bajo las aguas. Incluso, en algunos sitios, el nivel del mar supera la altura de los espolones, estos muros de rocas construidos para proteger las playas. En mis recuerdos, nunca había visto un nivel tan alto en estos lugares. El incremento del nivel marino no es nuevo, desde hace varios años se puede observar en Bocachica, al sur de la isla de TierraBomba, sitio que conozco desde niño.

Por supuesto que estas percepciones visuales y puntuales no tienen ninguna confiabilidad, no les prestaría ninguna atención sino fuese por que los científicos han efectivamente comprobado (con mediciones de satélites y otros medios) que el nivel del mar aumentó globalmente unos 3 centímetros por década (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático), por razones relacionadas con el calentamiento de la tierra.

Los polos se derriten y kilómetros cúbicos de agua se liberan; además, los océanos se expanden al aumentar la temperatura. Se ha pronosticado la desaparición de muchas islas, la inundación de zonas costeras y el desplazamiento de millones de personas, en todo el mundo. Este tipo de inundaciones ya ocurrieron en Cartagena en el pasado, hace unos 2500 años AP se estima que el nivel del mar era de 2 a 3 metros más elevado. Esto explica la presencia de fósiles marinos, en las partes altas de la ciudad, como el cerro de La Popa.

En las conocidas playas de Bocagrande también se percibe el avance del mar, por estos días los turistas se ven arrinconados a las estrechas franjas de playa que quedan. Por lo mismo, resulta difícil entender el auge que experimenta la construcción de edificios en el inestable y vulnerable banco de arena que es Bocagrande. Me comentan que allí se construye el edificio más alto de Colombia, hoy se puede apreciar una altísima y estrecha torre metálica, localizada (creo) en el lote que ocupaba la antigua discoteca La Escollera. Definitivamente, en nuestro país nadie se toma en serio la aplicación del principio universal de precaución.

Ecuador, un vecino importante

Columna publicada en Vanguardia Liberal en diciembre 20 de 2006

Una de las estrategias utilizadas por los integrantes de la secta neoliberal tiene que ver con la aplicación del viejo truco: divide y vencerás. Se trata de mantener divididos a los pueblos, polarizados en conflictos internos y externos. Es en medio de estos conflictos (que pueden convertirse en guerras) que las trasnacionales de los negocios hacen sus mejores negocios. Basta con mirar las monumentales ganancias de multinacionales como Hallyburton en la guerra de Irak. Por lo demás, estas situaciones debilitan las instituciones y la democracia, lo que les permite a estos grupos actuar con mayor libertad. Siguiendo al pie de la letra este libreto, el presente gobierno se ha dedicado a polarizar a los colombianos y a cazar pleitos con nuestros vecinos más cercanos. Empezó con Venezuela, hasta que los vecinos tomaron medidas que afectaron el comercio entre los dos países, y el gobierno se vio obligado a aceptar que por ahí no era la cosa.

Sin embargo, desde hace meses anda cazando pleitos con Ecuador, otro importante socio comercial en la región y un país receptor de muchos desplazados de Colombia. Pero, además, tradicionalmente este país era uno de los pocos que nos recibía muy bien a los colombianos, éramos bienvenidos. Lo que no ocurre en otros países, es notoria la desconfianza con que se mira el pasaporte colombiano en casi todos los aeropuertos, incluyendo los de América Latina. En Ecuador no… hasta hace poco, pues con todas estos absurdos rifirrafes se ha desarrollado también un sentimiento negativo contra los nacionales.

Una visión desprevenida sobre la actual crisis en las relaciones, generada por la reanudación de las fumigaciones en la frontera, solo nos lleva a concluir que nuestros vecinos tienen toda la razón en protestar. Es que si ya existía un acuerdo para parar las fumigaciones mientras se adelantada una evaluación bajo unos términos de referencia acordados entre las partes, no es serio que nuestro gobierno viole unilateralmente lo pactado.

Ahora, si estas fumigaciones sirvieran para erradicar el narcotráfico del país, creo que seria el primero en apoyarlas. Pero los hechos, las cifras, la realidad nos muestra que todo este programa de “erradicación” ha sido un rotundo fracaso, el negocio esta más boyante que nunca. En el mismo sentido, el gobierno insiste en que el glifosato es inocuo, lo que no coincide con estudios realizados por científicos de la Universidad de Caen de Francia (entre otras) que clasifican al glifosato como un disruptor endocrino, estos son un grupo de contaminantes emergentes que son objeto de preocupación mundial.

jueves, diciembre 14, 2006

Pinochet y la CIA: ¿Relaciones peligrosas?

Pubicado en Vanguardia Liberal en diciembre 13 de 2006

La seudohistoria que se ofrece para el consumo masivo de la ciudadanía inerme, generalmente le atribuye a algunos déspotas atributos de los que carecían en la realidad. Sobre todo si esos tiranos que se han plegado a los intereses de poderosos grupos económicos, infiltrados en la política y los gobiernos (Es que lo de aquí no se lo inventaron los narcoparacos). Un caso típico de esta orquestada deformación histórica es Adolf Hitler, sobre el que se ha resaltado su supuesta capacidad para influir en el pueblo alemán, e inducirlo a la segunda guerra mundial. Lo que se busca es inflar el personaje para minimizar así la participaron decisiva de grupos empresariales, en la llegada al poder de los extravagantes sujetos.

Así, muy pocos se ocupan de recordar el esencial apoyo que recibió Hitler de grupos económicos, europeos y gringos, antes y después de su llegada al poder. Para algunos, el líder del Partido Nazi no hubiese llegado a donde llegó sin el apoyo de consorcios industriales como IG Farben.

En el caso del difunto Pinochet, algunos lo califican de héroe y otros de asesino y ladrón, pero tal vez sólo sea un modesto peón del ajedrez neoliberal. Por lo mismo, se hace muy poco énfasis sobre la influencia del gobierno de Estados Unidos -a través de la CIA- en la conspiración que condujo a la caída del presidente Salvador Allende.

En su libro “Pinochet”, el estadounidense Peter Kornbluh, confirma la participación de los gringos en la “capacitación” de los militares chilenos y en el complot. En una entrevista, Kornbluh anota: “Kissinger le dijo a Nixon que Allende representaba un modelo de la izquierda democrática y que ese modelo y fenómeno podría ser reproducido en otros países, incluyendo Europa. Y que era muy difícil responder a eso por que Allende era el producto de una elección democrática. Entonces, no se podía permitir que ese gobierno tuviera éxito”.

Fidel Castro llegó al poder por la vía armada, en ese sentido era mucho más fácil justificar las intervenciones terroristas de Estados Unidos; por eso, para la derecha de ese país es más peligrosa la izquierda democrática pacifista. Kornbluh hace parte de The National Security Archive (NSA), entidad privada vinculada a la George Washington University de Estados Unidos, que logró la desclasificación de 24000 documentos secretos de las CIA y otras dependencias.
(http://www.gwu.edu/~nsarchiv)

viernes, diciembre 08, 2006

¿Puede mejorar la vida de los pobres mientras aumenta el desempleo?

Columna publicada en Vanguardia Liberal en diciembre 6 de 2006

El martes de la semana pasada, El Tiempo –medio que ha declarado su uribismo en varios editoriales- tituló en la primera página: “La vida les mejoró a 28% de pobres de un censo al otro”. Según el censo del DANE del 2005, la población con necesidades básicas insatisfechas se redujo con relación a 1993. Pero el sábado, en una nota relegada a la página 25, El Tiempo informa que –según el mismo DANE- el desempleo siguió aumentando dramáticamente. ¿Noticias medio positivas para el gobierno en primera página y negativas en la última?

En todo caso, parece pertinente preguntarse ¿Cómo es posible que la vida mejore para los pobres, mientras continúa creciendo el desempleo? Y, según las declaraciones de la congresista estadounidense Linda Sánchez, crecerá aun más con el TLC uribista. “El TLC no es malo sino malísimo”, ha dicho.

Sea como fuese, es esencial debatir sobre la calidad de la información y la forma como se le presenta a los colombianos. Los problemas empiezan con la baja credibilidad que tiene el DANE. No se trata de infamias de la oposición, ya que las críticas más duras provienen de funcionarios del gobierno. Recordemos que hace poco el Ministro de Agricultura cuestionó ácidamente los últimos resultados publicados por el DANE, sobre los pésimos resultados en el campo. Claro que este gobierno sólo cree en las cifras que lo favorecen.

La Federación Colombiana de Municipios, por su parte, ha señalado: “los alcaldes y gobernadores del país criticaron las cifras (del DANE) y algunos de ellos sostuvieron que van a realizar sus propios empadronamientos. Algunos mandatarios calificaron el (último) censo de mentiroso”.

Más allá de los cuestionamientos al DANE, el caso es que la pobreza no puede ser analizada sólo con base en las necesidades básicas (viviendas, servicios, educación niños, otros), pues esta metodología no considera la complejidad del problema. Cualquier persona que visite los barrios populares en Colombia puede constatar que la pobreza de hoy es mucho más dura que la de antes.

Los campesinos y pescadores de hace 30 años eran pobres pero disponían de comida, agua y espacio en las zonas rurales y no pagaban arriendos, servicios y transporte. En la actualidad, millones viven hacinados en zonas urbanas donde no hay empleo digno, ni comida, ni salud, pero sí una tremenda inseguridad asociada a la degradación social extrema. Muchos habitan en microviviendas conectadas a sistemas eléctricos y de acueducto y alcantarillado, pero eso no implica que su situación tienda a mejorar con el tiempo, todo lo contrario.

jueves, noviembre 30, 2006

El Congreso del Polo Democrático Alternativo

Columna publicada en Vanguardia Liberal en noviembre 29 de 2006

El uribismo corre el riesgo de desaparecer si continúan las decisiones judiciales de la Fiscalía y la Corte Suprema de Justicia. Unos ya están en la guandoca, otros al borde de un ataque de nervios. Hoy se sabe que muchos de ellos se reunieron en Ralito en el 2001 y “firmaron un texto de compromiso político con las AUC”. En el 2001 los narcoparamilitares estaban en la ilegalidad total pues no había proceso de paz. Vale la pena preguntarse: ¿Qué tipo de “acuerdo político” se puede hacer con unas personas sindicadas de asesinatos y saqueos al erario? ¿El acuerdo era de “Masacres por votos”?, como tituló la revista Cambio. Evaluaciones posteriores (estudios de Claudia López y otros) sugieren que el “acuerdo” funcionó en las elecciones del 2002 y que muchos de estos políticos se beneficiaron. ¿Son válidos estos resultados?

Lo curioso es que todos ellos (políticos y narcoparamilitares) apoyaron la elección y reelección del presidente Álvaro Uribe. Hay que preguntar: ¿por que personas con graves líos judiciales simpatizan con Uribe? Raro, pues los delincuentes apoyan a los que los ayudan, a los que los combaten terminan asesinándolos, como pasó con Galán.

Frente a la responsabilidad de Uribe tenemos dos opciones: la primera es que el presidente no sabía y que –como ocurrió con su amigo Samper- todo pasó a sus espaldas. Claro que a Samper se le critico por que no se percato de la entrada de un elefante, ¿que diríamos de este caso donde la imagen se asemeja al tropel que genera una manada de mamuts?. Esta posibilidad no deja bien parado al presidente pues sugiere que vive en las nubes y no tiene mucho tino en el momento de escoger a sus socios políticos y colaboradores. La otra opción es que el presidente sí sabía; seguramente a mis amigos uribistas se les ocurre otras opciones.

Sea como fuese, es trascendental la responsabilidad que le corresponde a la oposición –el Polo Democrático Alternativo (PDA) y el Partido Liberal- en medio de la mayúscula crisis, pero saludable destape. Todo esto se analizará en el Congreso Nacional del PDA, que se llevará a cabo en Bogota a partir de mañana. El PDA está comprometido con cambios que beneficiarían a todos los colombianos, pero en el marco del sistema democrático. El propósito es fortalecer la democracia, no destruirla.

Por ello –frente a las campañas de desinformación que promueve el régimen (que persisten en asociar a la izquierda democratica con la guerrilla)- es necesario reiterar que la izquierda democrática condena enérgicamente la vía armada y el terrorismo, como medio para lograr las reformas que reclaman los colombianos. Esto no le impide considerar que la vía más prometedora para lograr la reconciliación nacional es a través del diálogo, con todos los grupos armados, y por medio de cambios en el antimodelo de desarrollo, que permitan superar la actual crisis

jueves, noviembre 23, 2006

El aire de Bucaramanga

Columna publicada en Vanguardia Liberal en noviembre 22 de 2006

Diferentes informes publicados este año y el anterior, concluyen que la calidad del aire que se respira en la antes llamada Ciudad de los Parques no es la mejor. Con el propósito de debatir sobre el tema, el Concejal de Bucaramanga –Francisco Centeno- propuso realizar en el Concejo Municipal un conversatorio sobre la calidad del aire de la ciudad; esta reunión se realizó el lunes pasado. La actual directora encargada de la CDMB, con el apoyo de veteranos funcionarios, expuso los resultados obtenidos por la Red de Monitoreo de Calidad del Aire, que posee varias estaciones químicas y meteorológicas en el Área Metropolitana de Bucaramanga.

En informes de la CDMB de este año, se presentan comentarios sobre el inicio de las obras de Metrolinea en la ciudad y se advierte: “actualmente en ciertos sitios de Bucaramanga se está viviendo un desmejoramiento de la calidad del aire que podría afectar la salud de la población y en especial aquellos con problemas respiratorios y cardiovasculares”. La directora de la Corporación confirmó que -en algunos sectores de la ciudad- efectivamente existen problemas con la calidad del aire (Los interesados en profundizar pueden ingresar a la pagina Web de la CDMB e incluso calcular el índice de calidad del aire –IBUCA- para un día determinado).

Así mismo, participaron en el conversatorio el Secretario de Salud y Ambiente, quien se refirió a las actividades que realiza la entidad en este campo, y profesores de la UIS que hicieron un recuento de los proyectos que desarrolla la Universidad y plantearon algunas sugerencias. Lo que está claro en torno al tema del aire contaminado es que –como anotaba el Concejal Centeno- es un asesino silencioso; los informes de la Organización Mundial de la Salud son impresionantes. Cifras de este año estiman que cerca de 80 millones de personas padecen de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en el mundo y de éstas se mueren 3 millones cada año.

Los factores de riesgo más importantes para estas enfermedades son: el humo del tabaco, la contaminación externa y la interna (al interior de las viviendas y oficinas, este año en Bogota se reportaron 51 intoxicados y seis muertos por monóxido de carbono) y factores ocupacionales (exposición laboral a gases, vapores o partículas).

Algo que también quedó claro es que el tema es complejo, pues las emisiones provienen de fuentes diferentes, que sólo pueden ser controladas con estrategias diversas, trabajo interinstitucional y mucha investigación y desarrollo de procesos educativos y sociales. Bien por el Concejo por incluir este tipo de temas en su agenda.

La puntica del tempano

Columna publicada en Vanguardia Liberal en noviembre 15 de 2006

El pasado 26 de octubre, durante un consejo de seguridad en Buenaventura, el presidente Álvaro Uribe acusó al exsecretario de Gobierno de interceder por narcotraficantes. Lo anterior, sin mediar -en forma previa- ningún tipo de fallo o investigación. El resultado del show presidencial fue que el señor fue liberado más tarde, pues no existía ninguna queja en su contra. Después de analizar la incidencia de algunos cuestionados personajes sobre la gestión pública en Buenaventura y el Valle del Cauca, Daniel Coronel advertía en Semana: “Si el gobierno realmente está interesado en acabar con la corrupción y el crimen en Buenaventura (este año van casi 300 muertos), debería saber que el tema no empieza ni termina en un secretario municipal. Si quiere conocer sobre la penetración de la mafia en el Pacífico, debería escarbar un poco en la lista de sus propios aliados”.

Toca preguntarse: ¿Por qué el presidente fue tan duro con el pequeño funcionario pero no dijo ni pío sobre los señalamientos a algunos de los jefes y patrocinadores políticos de ese departamento?

Claro que la coyuntura no esta nada fácil para el uribismo, ya que en el Valle, como en la costa atlántica, en Antioquia, en Uraba o los Llanos, todos esos políticos y financistas que han sido cuestionados desde hace años, apoyaron la elección y la reelección de Uribe. De ahí que es comprensible que el presidente no se haya referido directamente a la orden de captura de los congresistas y diputados uribistas en Sucre.

Tampoco dijo mayor cosa cuando detuvieron a la Gata, próspera empresaria uribista de la Costa. Ni cuando fue destituido el Superintendente de Notariado y Registro, acusado de múltiples irregularidades, entre otras, la financiación de la campaña de su uribista hermano, el presidente de la Cámara de Representantes, quien participó en la emotiva entrega de Jorge 40. Son muchos los votos que pusieron estos y otros personajes en la elección y la reelección presidencial.

La acción de la Corte Suprema contra los congresistas de Sucre confirma las viejas denuncias que relacionan a un sector de la clase política y empresarial con el narcoparamilitarismo. Es un fenómeno complejo que sólo empezará a ser desmontado cuando se conozcan los hechos y se determinen responsabilidades, algo en lo que el gobierno parece no estar interesado. ¿Corre el riesgo de perder más aliados? El fenómeno tampoco será controlado mientras no se cambie la orientación de un antimodelo de desarrollo que sólo produce corrupción, desempleo, desigualdad, pobreza e ignorancia. Excelente caldo de cultivo para todas las formas de violencia que padece este sufrido país.

jueves, noviembre 09, 2006

Más corrupción = más pobreza

Columna publicada en Vanguardia Liberal en noviembre 8 de 2006

Señalaba el senador Gustavo Petro, la semana pasada, que: “lo que hay en el Congreso es lo que escogió la sociedad, cada sociedad se merece los dirigentes que tiene”. Cierto, pues sería ingenuo pensar que la corrupción es un patrimonio exclusivo de los elegidos, ya que los electores también tienen su cuota de responsabilidad. Es necesario admitir que vivimos en una sociedad permeada por la corrupción y la ilegalidad, en todos los niveles.

Desde los humildes raspachines e incontables vendedores de libros y discos piratas, hasta altos funcionarios y congresistas que hacen negocios con el poder político. Pasando por ciudadanos de clase media, que participan en pequeños sobornos o acolitan los tejemanejes electorales. Lo más grave es que muchos de estos ciudadanos no distinguen la línea que separa lo legal de lo ilegal.

El economista Jorge Luís Garay señalaba, en 1999, que “la creciente fragmentación del tejido social y la perdida de convivencia ciudadana” en Colombia estaban llevando, no sólo a un deterioro de las conductas ciudadanas, sino también de las relaciones sociales y políticas en la sociedad, es lo que llamó “la cultura mafiosa”. Otros autores, como Jorge Iván González de la Universidad Externado, han hecho precisiones sobre el fenómeno y han planteado propuestas (no solo represivas) para superarlo. Infortunadamente, el análisis de los académicos coincide con la realidad.

El ultimo informe de Transparencia Internacional sobre la corrupción “no deja bien parado a Colombia”. No es para menos, nuestro país recibió una calificación de 3.9 sobre 10, es decir, menos de 2 sobre 5. Si se tratara de una nota escolar diríamos que al alumno le fue muy mal en su examen. Más grave aun: según el informe la cosa se agravó con relación al 2005. Esto, después de 4 años de gobierno de un presidente que prometió acabar con la corrupción. El anterior resultado no es una infamia de la oposición, sino la calificación de una reconocida entidad independiente.

La lista de los países menos corruptos es encabezada por Finlandia, Islandia y Nueva Zelanda que tuvieron una nota de 9.6. Chile se destacó en América Latina con 7.3. En la cola se encuentran países que están en la olla total, como Haití. De ahí que una de las conclusiones de este y otros informes es que “corrupción y pobreza van de la mano”. No sobra insistir en que el control de la corrupción no es sólo un imperativo ético, sino una estrategia esencial para mejorar la calidad de vida de la mayoría. En el mismo sentido, las estrategias no pueden ser solo de tipo judicial-policial, ya que el problema en Colombia es complejo y estructural.

jueves, noviembre 02, 2006

¿Debemos creerle al gobierno?

Columna publicada en Vanguardia Liberal en noviembre 1 de 2006

La decisión presidencial de suspender los contactos tendientes a lograr un intercambio humanitario con las FARC, después del atentado al “corazón militar” de Colombia, sigue generando polémica. Anotaba Juan Carlos Lecompte, esposo de Ingrid Betancourt: “si fueron las Farc, hay que recordar que un acuerdo humanitario se desarrolla en medio de la guerra. ¿Cuánta gente no han matado los paramilitares, y siguen en el proceso? Ambos grupos son igual de terroristas y narcotraficantes. Pagamos por una bomba que no pusimos”.

Por lo demás, el presidente responsabilizó a las FARC, pero leí en las noticias de ayer que el fiscal Mario Iguarán: “reafirmó que hasta el momento (lunes 30) no cuenta con elementos para señalar a las Farc como responsables del atentado en la Escuela Superior de Guerra”. ¿Entonces? ¿A quien creerle? El presidente dijo que debemos creerle a su gobierno pues este nunca se equivoca; el problema es que los hechos lo contradicen.

En el macabro incidente de Cajamarca (2004), por ejemplo, el presidente llegó al sitio de la masacre de 5 campesinos y emitió su veredicto. “Fue un error” de los militares, afirmó. Pero ya sabemos que no fue un error sino un horror. Uno de los soldados implicados en la matanza sostuvo (agosto 2006) que su superior realizó una rifa entre “los miembros de su patrulla para escoger quién debía quitarle la vida al campesino que aún estaba herido”.

Otro ejemplo de la credibilidad oficial tiene que ver con el comunicado leído en septiembre pasado por el Comandante del Ejército. El general Mario Montoya reveló que “cuatro oficiales del Ejército están implicados en un atentado con bomba que mató a un civil e hirió a diez soldados, el 31 de julio en Bogotá, como parte de un montaje para mostrar resultados positivos”. El general sostuvo que el ataque, “atribuido inicialmente a la guerrilla de las FARC, al parecer, no corresponde a la realidad”. Sin embargo, más tarde la fiscalía y el mismo presidente pusieron en duda la participación de los oficiales, contradiciendo así a su general.

La cadena de equivocaciones parece no tener fin. Hace unos días, Uribe le pidió excusas al presidente de Ecuador por las “imprudentes” declaraciones de su embajador sobre la supuesta presencia de Raúl Reyes en ese país y en septiembre desautorizó las afirmaciones de su embajador en la OEA, sobre el presunto procesamiento de uranio en Venezuela. No estoy diciendo aquí que no debemos creerle al gobierno sino a las FARC, no, sencillamente que si el gobierno pretende que le creamos debe dejar de meter la pata con tanta frecuencia.

miércoles, octubre 25, 2006

IV Foro Social Colombia

Columna publicada en Vanguardia Liberal en octubre 25 de 2006

Frente al atentado de la semana pasada tenemos dos posibilidades; lo que inquieta es que no se sabe cual de las dos es la peor. Primera posibilidad: fueron las FARC, como afirma el presidente Uribe y corean sus fieles. Si esto es así, la cosa está complicada por que este gobierno –como los anteriores- no cesa de repetirnos que la guerrilla está derrotada, que la victoria final está de un cacho. Habría que preguntarse ¿Una guerrilla derrotada es capaz de montar un atentado contra “el corazón militar” de Colombia? Sobre todo que –a pesar de los millones de dólares invertidos- este gobierno no ha capturado a nadie del Secretariado de las FARC.

Sin embargo, a pesar de los fracasos en este frente y en la lucha contra las drogas, el gobierno nos anuncia que necesita 8.5 billones de pesos adicionales para continuar haciendo lo mismo. ¿Más gasto militar improductivo? ¿Cuantas viviendas, escuelas, vías y demás construiríamos con este dineral?

La otra posibilidad es que no hayan sido las FARC; el Fiscal afirmó que no tiene evidencias que comprometan al grupo armado y el alcalde de Bogota reveló que el embajador de Estados Unidos le informó que las FARC habían desistido de realizar terrorismo en la capital. Esta alternativa resulta más inquietante que la primera pues, si no fueron las FARC ¿Quiénes fueron?

Lo cierto es que aquí y ahora no se sabe muy bien de donde provienen las balas y las bombas. La semana pasada el senador Javier Cáceres alertó sobre un plan para atentar contra el senador uribista German Vargas Lleras, con participación de miembros de las fuerzas armadas. Recordemos que, en el último atentado contra Vargas, éste, expresó sus dudas sobre la responsabilidad de las FARC, a pesar de lo afirmado por el presidente. Lo anterior, en medio del debate por los montajes y otros escándalos que involucran a la fuerza pública y los narcoparamilitares.

Sea como fuese, el enigmático atentado sepultó las esperanzas en el intercambio humanitario, opacó el debate sobre la paramilitarización de la política y nos lanzó a una renovada confrontación. ¿Hasta cuando? Y es que, frente a tan precarios resultados ¿no sería la hora de reconsiderar unas políticas que privilegian el componente militar-policial? El caso es que el problema en Colombia “no es militar, es social”, “es de equidad, de concentración de la riqueza”. Estas afirmaciones no provienen de la oposición sino del actual presidente de la Federación Nacional de Ganaderos (El Tiempo del domingo). José Félix Lafaurie propone generar “desarrollo sostenido”.

En este contexto, vale la pena resaltar eventos como el IV Foro Social Colombia que se llevará a cabo a partir de hoy en el auditorio Luís A Calvo de la UIS. El tema a debatir es precisamente “Desarrollo con equidad” ya que otro mundo es posible, pero no por la vía de la fuerza sino de la inteligencia, la tolerancia, la solidaridad y la democracia real. Información en teléfonos: 6526698, 6334771,6454376.

viernes, octubre 20, 2006

Elecciones CDMB: ¿empieza el tropel?

Columna publicada en Vanguardia Liberal en octubre 18 de 2006

El viernes pasado, Vanguardia Liberal informó que el director de la CDMB, Fredy Anaya, renunció para participar “como candidato a la gobernación” en las elecciones del 2007. En su reemplazo, como encargada, se nombró a la esposa de un senador. La nota se interroga: ¿Otra cuota de un acuerdo (político)?. La periodista destaca que “la puja de fondo será el 7 de diciembre cuando escojan la nueva dirección de la CDMB, un cargo clave -como muchos- para las próximas elecciones”. ¿Priman los intereses electorales sobre las competencias técnicas y administrativas en la elección del director?

El sábado, la prestigiosa columnista Consuelo Ordóñez, se refiere al proceso de selección de la entidad encargada de realizar el concurso para los aspirantes al cargo de director de la CDMB. Anota que la convocatoria fue declarada desierta pues uno de los proponentes llegó tarde y el otro fue la reconocida Universidad Autónoma de Bucaramanga; el argumento para descalificar a la UNAB es que “no tenía experiencia en la selección de personal”. Insólito. Ahora, si se han señalado unos intereses políticos en estos procesos, lo lógico seria que se declarasen impedidas aquellas universidades que cuentan con rectores en plan de candidatos a las elecciones del 2007.

Los cuestionamientos se registran desde años atrás cuando el cargo de director de Corporaciones se convirtió en uno de los más apetecidos para los políticos, en todo el país. Hace unos dias El Tiempo publicó una nota en la que, la actual directora de la Corporación Autónoma Regional del Guavio (Corpoguavio), señala las irregularidades que detectó durante la elección realizada en el 2003. Ella presentó una demanda ante el Consejo de Estado que declaró nula la elección pues "en el proceso de evaluación de los aspirantes al cargo de director de Corpoguavio se incurrió en irregularidades que afectan los principios de igualdad, moralidad, imparcialidad y transparencia". La denunciante se presentó a la siguiente elección y fue seleccionada, en un proceso donde primó la meritocracia.

Sin intención de molestar a nadie, es necesario reiterar que la CDMB tiene una incidencia directa en proyectos de gran importancia para el Área Metropolitana, como son los relacionados con el alcantarillado, el acueducto, los residuos sólidos, la calidad del aire, el uso del suelo (viabilidad o no a vías como la Avenida de los Cerros), el ordenamiento de las aguas y demás. Sin exagerar, lo que está en juego es la estabilidad física de esta frágil meseta y sus alrededores.

De ahí que lo mínimo que se le pide al Consejo Directivo de la CDMB es que elija a una persona independiente y con competencias en la gestión ambiental. Hay varios nombres interesantes entre los aspirantes, como señala Consuelo. Nuestros hijos y nietos –los futuros pobladores de esta urbe- serán los beneficiados. La ciudadanía, en todo caso, tiene el deber de participar y estar vigilante. La recomendación de la directora de Corpoguavio: "Si nadie hace nada, si se guarda silencio, todo seguirá igual".

viernes, octubre 13, 2006

El derecho a la verdad

Columna publicada en Vanguardia Liberal en octubre 11 de 2006

La Alta Comisionada de la ONU para Derechos Humanos -Louise Arbour- presentó una propuesta para reconocer el derecho a la verdad; como un derecho “autónomo e inalienable”. Se pretende otorgarle a este derecho la misma importancia que se les da al derecho a la vida, a la salud, al ambiente sano y a otros consagrados en la mayoría de los países. La iniciativa se origina en las experiencias con comisiones de la verdad en África y Centro y Suramérica, en las que se buscaba conocer “la suerte y el paradero” de los desaparecidos durante las dictaduras y conflictos bélicos.

Para Arbour, toda sociedad tiene derecho “a conocer la verdad sobre los acontecimientos del pasado que se refieran a la comisión de crímenes aberrantes, así como las circunstancias y los motivos por los que se perpetraron, a fin de evitar que se repitan en el futuro”.

Es decir, si la sociedad acepta un determinado grado de impunidad para los responsables, lo que espera a cambio es que cesen y no se repitan las desapariciones, los asesinatos y los negocios turbios. Se trata de una propuesta de gran vigencia en Colombia, donde se desarrolla un “proceso de paz” en el que la verdad brilla por su ausencia. Basta con leer las explosivas noticias relacionadas con el computador de Jorge 40, la entrevista con Vicente Castaño, las declaraciones de convictos sobre el montaje de falsos atentados y desmovilizaciones y otros hechos de la mayor gravedad.

Es el caso de la continuación de las amenazas y los asesinatos, la semana pasada fue masacrado un estudiante en la Universidad del Valle. Hace poco me refería al asesinato de un profesor en la Universidad de Antioquia y a las amenazas proferidas contra docentes, sindicalistas y lideres comunales.

Para algunos, el derecho a la verdad debería ir más allá de los crímenes atroces y aplicarse a todos los niveles de la vida de los ciudadanos. Pues lo cierto es que vivimos en sistemas políticos en los que los gobiernos mienten sistemáticamente. En Estados Unidos, en Hungría y por supuesto en Colombia. Aquí se nos quiere hacer creer que las cosas marchan bien, a pesar de que los indicadores y la cotidianidad sugieren lo contrario. Y son los colombianos más pobres los que menos se percatan de esta realidad. Estas personas no tienen acceso a la lectura de revistas, periódicos, libros o Internet. De ahí que su fuente de información es la mediocre televisión nacional, y ahí ya sabemos lo que se presenta y lo que no se presenta.
Así que el derecho a la verdad pasa por el derecho a la información y la educación de calidad, algo poco interesante para políticos que no serían elegidos y reelegidos por un pueblo más ilustrado. En este contexto, felicitaciones a los organizadores de la Feria del Libro de Bucaramanga, muy diferente de otras Ferias, que han remplazado el pan y circo por alcohol y circo.

jueves, octubre 05, 2006

¿Qué pasa en los Estados Unidos?

Columna publicada en Vanguardia Liberal en octubre 4 de 2006

El pasado mes de abril, Sandra Day O’Connor -exmagistrada de la Corte Suprema de los Estados Unidos- ocasionó revuelo mundial cuando afirmó que su país “está dando los primeros pasos hacia una dictadura”. O’Connor no es miembro de la oposición demócrata en los Estados Unidos –como pudiera pensarse- sino una destacada militante del partido republicano, el mismo del presidente George Bush. Este hecho le otorga una enorme trascendencia a las declaraciones -inusualmente fuertes- de la ilustre jurista.

O’Connor denuncia los ataques de algunos de los líderes de su propio partido contra decisiones de los jueces y espera que no sean “retaliaciones por decisiones (judiciales) con las que los líderes políticos no coinciden”. Para ella, estos ataques alimentan “la oleada de violencia contra los jueces”, al recordar el asesinato de un juez de Georgia -en plena corte- y la masacre de la familia de otro juez, en Illinois. Para la exmagistrada: “la interferencia con el poder judicial ha permitido el florecimiento de las dictaduras”.

Estas durísimas declaraciones no son un hecho aislado pues incontables pronunciamientos se han producido en los últimos años, a raíz de decisiones tomadas por la administración de mister Bush, estrecho “aliado” de mister Uribe.

La detención ilimitada de personas “sospechosas” sin beneficio del habeas corpus, el espionaje de las comunicaciones de ciudadanos sin orden judicial, la creación de oscuras prisiones en el extranjero, las torturas llevadas a cabo en estos centros de detención (caso Abu Graib y Guantánamo), la manipulación electoral, el uso de información oficial para desprestigiar a la oposición, el intento de silenciar a los científicos (caso James Hansen) y la presión contra la prensa independiente son algunos de los hechos cuestionados por académicos, líderes políticos, la gran prensa y los observadores internacionales.

Es este oscuro contexto el que rodea la aprobación –en el Congreso de los Estados Unidos (el pasado 28 de septiembre)- de una ley calificada por The New York Times, como “ley tiránica antiterrorista”. Para el diario, la aprobación de esta ley constituye “uno de los episodios más bajos” en la historia de ese país. En Colombia, el editorial de El Tiempo del domingo señala: “Para aprobar semejante código, digno de dictaduras militares, la Casa Blanca usó un mecanismo ruin: sembrar el pánico electoral entre los congresistas”. “El que no vote este proyecto está con los terroristas”, fue el mensaje oficial.

Prestigiosos académicos –como Noam Chosmki- han advertido desde hace rato sobre las insólitas desviaciones de los gobiernos estadounidense. No es el único. En el 2002, Robert Bowan –excombatiente de Vietnam y en ese momento obispo de la Florida le escribió a Mister Bush: “Somos blanco de los terroristas porque, en la mayor parte del mundo, nuestro gobierno defendió la dictadura, la esclavitud y la explotación humana”. Los estadounidenses parecen enfrentarse ahora a la posibilidad de que su propio país se precipite en un régimen dictatorial, semejante a los que históricamente impuso en diferentes rincones del planeta.

martes, octubre 03, 2006

Residuos que matan

Columna publicada en Vanguardia Liberal en septiembre 27 de 2006

Mañana jueves se inicia el IX Seminario Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible en la UIS. Uno de los temas a tratar es el relacionado con la gestión de los residuos peligrosos. Tema de gran trascendencia, basta recordar la aguda polémica que se suscitó el pasado mes de julio cuando los colombianos se enteraron que la exministra de Medio Ambiente -Sandra Suárez- derogó la resolución 189 de 1994 que prohibía el ingreso a Colombia de este tipo de desechos.

Aunque la exministra afirmó que todo era una tormenta en un vaso de agua, para el ex ministro Manuel Rodríguez, lo que podríamos enfrentar es “una tormenta de residuos peligrosos”, ya que la derogatoria le abrió una tronera al cuestionado tráfico de desechos. La tragedia que viene de ocurrir en Costa de Marfil (África), donde siete personas murieron y 9000 se intoxicaron, es un inquietante ejemplo de lo que puede pasar cuando los países aflojan los controles, como acaba de ocurrir en Colombia. Esta es la historia.

El pasado 19 de agosto el buque griego de bandera panameña -Probo Koala- descargó (con la bendición de las autoridades) 500 toneladas de residuos peligrosos en el puerto de Abiyán con el propósito de que fueran tratados por una empresa, supuestamente especializada en este tipo de labores. Los residuos fueron transportados en camiones y descargados en botaderos a cielo abierto. En estos, los componentes volátiles envenenaron el aire en las inmediaciones de la descarga, lo que ocasionó las muertes e intoxicaciones. Según funcionarios de la ONU: “Un número importante de los desechos tóxicos también fueron vertidos al mar y cerca de huertos de cultivo, de ahí nuestra inquietud ante posibles efectos sobre la cadena alimentaria”.

Aunque en el momento de escribir esta nota no se sabía qué tipo de residuos ocasionaron los envenenamientos, se ha informado que se trata de lodos extraídos de los depósitos del carguero, una mezcla de hidrocarburos, soda cáustica y otras sustancias no identificadas. Se cree que el sulfuro de hidrogeno es uno de los compuestos implicados en los decesos. La prensa holandesa informó que el barco descargó el cargamento en Costa de Marfil, pues la empresa responsable consideró que su costo de tratamiento era demasiado caro en el puerto de Amsterdam, unos 500.000 euros. En Abiyán la operación le costó 15.500 euros a la compañía, pero los costos sanitarios y sociales son incalculables para el país africano.

Un funcionario del Probo Koala declaró que no se trata de un cargamento tóxico sino de “desechos de cargamentos anteriores, que se volvieron tóxicos después de reaccionar entre ellos”. Este es uno de los casos a los que quedamos expuestos en Colombia, pues la derogatoria de la 189 deja por fuera de la prohibición total a los desechos llamados reactivos y volátiles (como los de Abiyán) y los que provienen de barcos, para los que no se aplica el Convenio de Basilea. Y también los patógenos, corrosivos, inflamables y otros más.

lunes, septiembre 25, 2006

IX Seminario Ambiental en la UIS

Columna publicada en Vanguardia Liberal en septiembre 20 de 2006

Noticias recientes sobre el deterioro que presenta el medio natural y humano en todo el planeta, parecieran confirmar las apocalípticas premoniciones que se hacen desde hace 40 años. El destacado científico de la NASA –James Hansen- afirmó la semana pasada “que el mundo tiene un plazo de 10 años para tomar medidas decisivas sobre el calentamiento global y evitar una catástrofe climática”. Hace unos meses, Hansen ocasionó un revuelo mundial al afirmar que el gobierno del Presidente George W. Bush (opuesto al convenio de Kyoto), “intentó silenciarlo”. Estas advertencias se suman a las preocupaciones ocasionadas por el documental “Una verdad inconveniente” del exvicepresidente de los Estados Unidos, el demócrata Al Gore. En éste, se señala que sólo nos quedan unos pocos años para evitar una catástrofe planetaria “sin precedentes”.

Lo peor es que los cambios climáticos son sólo un aspecto de la crisis ambiental, pues en forma silenciosa se incuban otros siniestros problemas; desconocidos para el gran público, que sigue sometido a una campaña mundial de desinformación. Por ejemplo, un informe de este mes de Oxfam Internacional y WaterAid, concluyó que 4000 niños mueren en el mundo cada día a causa del consumo de aguas contaminadas. Todos los días, el agua contaminada ocasiona más muertes que las producidas durante el atentado contra las Torres Gemelas. La mayoría de estos niños pertenecen a barriadas pobres y son fácil presa de las diarreas.

Sin embargo, no sólo ellos son los amenazados. Hace un par de semanas, también se supo que se habían detectado peces “anormalmente desarrollados, con características de macho y hembra, en el río Potomac, en Washington”. Se cree que el río podría estar contaminado con perturbadores endocrinos, sustancias que afectan el sistema hormonal. El problema es que millones de personas consumen agua “potable”, extraída como agua cruda de este río. “¿Es transferible a los humanos el efecto desarrollado en los peces?''. “No sé y creo que nadie sabe la respuesta a esa pregunta”, comentó el gerente general del Acueducto de Washington. Lo cierto es que las anomalías sexuales y reproductivas en humanos siguen aumentando.

Por todo lo anterior y mucho más, es que vale la pena resaltar eventos como el IX Seminario Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible que se realizará en la UIS la próxima semana (28 y 29 de septiembre). Como es tradicional desde su primera versión de 1994, el evento cuenta con una amplia participación nacional e internacional. Se han programado los siguientes Simposios: Digestión Anaerobia, Biomasa y Biocombustibles, Gestión de Residuos Sólidos, Calidad del Aire y Avances Legales y Normativos.

Invitados especiales: la Doctora Ana Andrés Payan, profesora titular de la Universidad de Cantabria, España, especialista en la evaluación y control de residuos industriales. Así mismo, Richard Ramarazon, de la Oficina Nacional de Estudios e Investigaciones Aeroespaciales de Francia y Gregory Magnani, Jefe de la sección de calidad del aire del Aeropuerto de Paris (Charles de Gaulle). Informes en: http://www.simads.org/

jueves, septiembre 14, 2006

Terrorismo, mentiras y elecciones

Columna publicada en Vanguardia Liberal en septiembre 13 de 2006

El pasado fin de semana, las agencias internacionales publicaron una noticia bastante curiosa. Un informe divulgado por el senado de los Estados Unidos concluyó: “No hay evidencia que vincule al exderrocado presidente iraquí, Saddam Hussein, con la red terrorista Al Quaeda”. El senado se tomó varios años para comprobar lo que ya sabían las millones de personas que protestaron hace tres años por la ilegal invasión a Iraq, en todo el mundo, incluida Bucaramanga. Y es que Saddam no fue –no podía ser- socio de Al Qaeda. El académico Noam Chomski, famoso por sus aportes a la Lingüística, señaló en el 2002: “Saddam y Bin Laden son monstruos. Pero son monstruos diferentes. Hussein es secular; Osama Bin Laden es un fanático religioso. Se han odiado por años”.

El escritor y cineasta estadounidense Michael Moore recuerda en su libro ¿Qué han hecho con mi país? (escrito tres años antes de que los senadores gringos descubrieran el agua tibia) que George Bush repitió muchas veces que “Saddam ha tenido vínculos con Al-Quada”. También cuenta Moore como empezó a desbaratarse una de las mentiras que justificó la invasión de Iraq. En febrero de 2003, un informe de la inteligencia británica concluyó que no existían contactos entre Saddam y Osama y que “los objetivos de Bin Laden son incompatibles ideológicamente con el Iraq de hoy”.

Además, señala Moore, el sitio donde presuntamente estaban las armas y explosivos de Osama en Iraq, no estaba bajo el dominio de Saddam sino de…el ejercito de Estados Unidos. A pesar de estas evidencias, la mayoría de los estadounidenses le creyó al señor Bush y hasta lo reeligieron. Las encuestas confirmaron que, después de sus discursos contra el terrorismo, su popularidad mejoraba. Y este –el interés electoral- es el meollo de las mentiras que se le dicen a la gente, aquí y allá.

Chomski anota que a gobiernos como el de Bush (y tal vez el de Uribe, uno de los pocos mandatarios que apoyó la sangrienta invasión) no les interesa que la gente se preocupe por el empleo, la salud, la jubilación o el ambiente. Eso es peligroso, podrían percatarse que no hay avances sino retrocesos. Así que a la gente hay que mantenerla distraída con otra cosa. Las telenovelas, las tetas y los realities ayudan, pero no son suficientes. “Sólo hay una técnica básica para que la gente no le preste atención a lo que está haciendo un régimen represivo, de derecha. Y eso es atemorizarla” dice Chomski. Antes con el coco del comunismo, hoy con el del terrorismo.

El problema es que, cuando el propósito no es acabar con el terrorismo sino ganar elecciones y reelecciones, los resultados no pueden ser buenos. Con el agravante –en Colombia y Estados Unidos- de que no se sabe muy bien quienes están detrás de los actos demenciales, pues lo cierto es que existen grupos económicos “legales” e “ilegales” interesados en perpetuar las guerras y las guerritas.

jueves, septiembre 07, 2006

Venenos en el Hogar, nuevo libro de Jairo Puente Bruges


De qué manera la globalización neoliberal afecta la comida, el aire que se respira en la vivienda familiar, el agua que brota de los grifos y los fármacos que llenan los anaqueles domésticos (Disponible en las librerias de la Universidad Santo Tomas en Bogota y Bucaramanga).

miércoles, septiembre 06, 2006

Los mosquitos: ¿amenaza global?

Columna publicada en Vanguardia Liberal en septiembre 6 de 2006

Las autoridades sanitarias de Bucaramanga y el departamento han advertido –desde hace varios años- sobre el crecimiento de los casos de dengue clásico y hemorrágico (Todos nos hemos percatado también del incremento de la temperatura y de las poblaciones de mosquitos en esta ciudad). La grave enfermedad puede ser ocasionada por virus, que son transmitidos a los humanos por mosquitos del género Aedes. En nuestro medio es muy conocida la especie Aedes Aegypti, que trasmite el dengue pero también la fiebre amarilla.

Estos insectos, originarios de África, han invadido diferentes regiones tropicales del planeta. Se reproducen en aguas limpias, por lo que es esencial mantener controlados los depósitos del líquido. Las temibles enfermedades atacan a millones de personas en el mundo, de ahí que los mosquitos son considerados una amenaza global. Su proliferación es favorecida por los cambios climáticos, por el desarrollo de resistencias a los plaguicidas químicos y sobre todo por el crecimiento de la pobreza y las carencias educativas en muchos países mundo.

Pero la cosa podría complicarse aun más en el futuro frente al surgimiento de otras especies de mosquitos, más activas, más adaptables. Este es el caso de la especie Aedes albopictus, también llamado el mosquito tigre, debido a las rayas y manchas blancas en sus patas y abdomen. Según el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, la hembra del zancudo puede trasmitir por lo menos 22 virus diferentes. Entre estos, el dengue, la encefalitis japonesa, la fiebre amarilla, el virus del Nilo occidental e incluso la fiebre de Chikungunya. Aspectos que inquietan del mosquito tigre, son su voracidad y su capacidad de adaptarse a los diferentes ambientes (más fríos) que caracterizan a los cinco continentes. De ahí que, a pesar de los esfuerzos de las autoridades sanitarias, el mosquito prolifera en ciudades europeas.

Esta especie es originaria de Asia pero –como otras- se ha difundo por todo el mundo en la medida que se han intensificado los intercambios comerciales y los viajes. En América se ha registrado su presencia desde Canadá hasta los países del extremo sur. En Colombia se recolectaron varios mosquitos tigre en Leticia, en un estudio adelantado por la Universidad de Antioquia en 1998. Leticia, como se sabe, es vecina de Tabatinga (Brasil), donde se había reportado antes su presencia.

Infortunadamente, estos mosquitos no son los únicos que inquietan a las autoridades sanitarias, pues otros del género Culex, también trasmiten enfermedades mortales. Hoy está claro para los estudiosos que la solución a la invasión de los mosquitos no puede venir de medidas simplistas, como las fracasadas fumigaciones. Este es un problema complejo que debe ser enfrentado con programas que reconozcan esa complejidad. Más que pesticidas, lo que se requiere es más conocimiento, más educación y más equidad social. Por supuesto que esto es más difícil que fumigar, pero algún día tendremos que admitir que el camino fácil -el espacioso- es el que nos conduce con frecuencia a la perdición.












viernes, septiembre 01, 2006

Lo que nos faltaba:las vacas locas

Columna publicada en Vanguardia Liberal en agosto 30 de 2006

En febrero el gobierno anunció con bombos y platillos que el TLC que firmará mister Bush con su acólito, perdón, con su aliado mister Uribe, estaba listo para la foto. Pero resulta que tres meses después, el gobierno se percató que los textos en ingles y español del presunto tratado no cuadraban. ¿Pretendían vendernos gato por liebre? Lo cierto es que el asunto continuó medio embolatado hasta hace unas semanas, cuando se supo que uno de los escollos era la exigencia de Estados Unidos a Colombia para que aceptara la entrada de ganado de edad superior a los treinta meses, animales susceptibles de trasmitir el llamado mal de las vacas locas (encefalopatía espongiforme bovina).

Recordemos que esta enfermedad ocasionó el sacrificio de más de 180000 animales en el Reino Unido entre 1986 y el 2001. Y que más tarde apareció en otros países europeos y en Canadá y Estados Unidos. Pero eso no es todo: se sabe que la enfermedad puede afectar a los humanos, bajo la forma conocida como la nueva enfermedad de Creutzfeld Jacob. Esta, a diferencia de las otras encefalopatías, puede afectar a los jóvenes. Me refería en una columna anterior sobre el tema al caso de Colette, una francesa que falleció en medio de atroces sufrimientos, después de resultar contagiada por la manipulación o consumo de carne contaminada.

De ahí que resultaba más que razonable la oposición de los ganaderos a la pretensión de los aliados de Uribe. A mediados de agosto se informó que “los ganaderos colombianos se oponen a la entrada de esos animales porque son los más propensos a contraer y propagar la enfermedad de las vacas locas”. Por su parte, el Ministro de Agricultura (y exempleado del FMI) señaló en esos días que “la parte colombiana demostró que resulta imposible permitir la importación de carne de este tipo de animales y mucho menos -añadió- aceptarlo como una condición para la notificación”.

Pues bien, lo que era imposible hace unas semanas se volvió realidad la semana pasada cuando el gobierno “reiteró que las condiciones en que fue negociado el ingreso de carne bovina de Estados Unidos, de edad superior a los 30 meses, ofrece suficientes garantías en materia de salud pública”.

Lo curioso es que las tales garantías no le inspiran confianza ni a los propios gringos. Durante este mes se detectó un nuevo caso de vacas locas en Canadá (y otros en España) en una vaca lechera. La vaca contagiada “nació años después de que Canadá adoptara en 1997 normas para prevenir la propagación de la enfermedad a través de alimentos contaminados”. El hecho motivó una dura carta del vicepresidente del partido demócrata Richard Durbin y otros seis senadores al Secretario de Agricultura de EE.UU. Los senadores dijeron que el nuevo caso, “el cuarto reportado este año en el país vecino, despierta serios interrogantes acerca del funcionamiento de la regla puesta sobre los alimentos para animales”.