jueves, abril 05, 2007

La otra Cartagena

Columna publicada en Vanguardia Liberal en marzo 28 de 2007

Cartagena es un reflejo de las profundas contradicciones que existen en Colombia, un país que no resuelve sus problemas, sino que los oculta debajo de una impecable alfombra. Desde hace varios años, Cartagena es sede de eventos internacionales de indudable importancia. En enero se realizó el Primer Festival Internacional de Música Clásica, miles de personas asistieron a los conciertos programados, muchos gratuitos. En diciembre pasado, asistí a uno de los conciertos preparatorios y quede impresionado por las destrezas de niños y jóvenes, intérpretes de música clásica, provenientes de estratos medios y populares, que fueron aplaudidos por el público que colmó el histórico Teatro Heredia.

A principios de marzo se llevó a cabo el Festival Internacional de Cine y esta semana se inauguró el IV Congreso Mundial de la Lengua Española, con la presencia de mil personalidades, que le rindieron un merecido homenaje a Gabriel García Márquez. Estos procesos culturales, en Cartagena y otras ciudades, nos confirman que la gente responde si se la motiva adecuadamente. De ahí que no se pretende aquí cuestionar esos eventos.

Sin embargo, también es importante recordar que existe en la Ciudad Heroica una profunda problemática social y ambiental, que las autoridades nos buscan solucionar sino disimular. Por ejemplo, para el evento de esta semana limpiaron la ciudad y “desaparecieron” a los vendedores ambulantes y mendigos. De tal manera que los visitantes observan una ciudad luminosa, en el sector amurallado y áreas aledañas, pero no se percatan de la dramática realidad que debe soportar la inmensa mayoría de los cartageneros.

La miseria, el hambre y la promiscuidad han creado un caldo de cultivo para la multiplicación de hechos de violencia, que no eran frecuentes en la ciudad. Hace unas semanas, los colombianos fuimos horrorizados por el asesinato de una pareja de italianos, pero los atracos, incluso en sectores turísticos (como es el sitio donde mataron a los italianos), son el amargo pan de cada día en Cartagena.

En medio de la euforia generada por unas cifras económicas divulgadas la semana pasada, la prensa también informó que varios niños murieron de hambre en Colombia. Con seguridad, en Cartagena - en la zona suroriental, en las laderas de La Popa o en los incontables cinturones de miseria - muchos aguantaban hambre mientras el rey de España declaraba abierto el Congreso de la Lengua.

Los residuos de Puerto Wilches

Columna publicada en Vanguardia Liberal en marzo 21 de 2007

En diciembre del año 2002 llegaron a mi oficina unos vecinos del municipio de Puerto Wilches, desesperados por la inadecuada disposición de los residuos sólidos producidos en ese municipio. Los desechos se descargaban a un lote, sin ningún tipo de manejo sanitario, lo que ocasionaba olores nauseabundos, regueros de lixiviados y proliferación de ratas, moscas y zancudos. En diciembre 18 publiqué una columna en la que le hacia eco a las justas demandas de los vecinos, que se quejaban de la inacción de las autoridades competentes.

En junio de 2004 regresaron los vecinos afectados, me informaron que la situación seguía igual. En esa ocasión me regalaron –atrapada en un frasco- una enorme mosca de color verde, que habían recolectado en la zona de influencia del botadero. En junio 9 publique otra columna con el mismo titulo, en la que trasmitía nuevamente las protestas de los vecinos. Pasaron los años y había escuchado que –al fin- se había construido una planta para procesar los residuos sólidos de Puerto Wilches, por lo que supuse que los vecinos estarían aliviados.

Resulta que no, hace un par de semanas los vecinos regresaron con una fotografía en la que se observa una planta de tratamiento, pero, el problema –según ellos- es que no esta funcionando. Para verificar la información consulte con un colega que esta muy enterado de estos temas, me comento lo siguiente: “Fui el año pasado y la planta no esta funcionando pero si existe la infraestructura como tal, las moscas y los zancudos están por todas partes y el microrrelleno no sirve, creo que el problema aun persiste y el municipio no ha hecho nada, la CAS no se que haya dicho. Esa infraestructura es buena, tiene 3 cuartos de reciclaje (plásticos, vidrios y papel-cartón), pero es tal el abandono que esa planta -para mi concepto- paso de ser una solución a ser un problema”.

El caso de Puerto Wilches infortunadamente no es el único, muchos municipios se gastan la plata en plantas de tratamiento de residuos sólidos o de aguas residuales que no cumplen su cometido, por diferentes razones, como malos diseños, deficiente operación y mantenimiento o simplemente por que las construyen y no las ponen en marcha. ¿Por que no funciona adecuadamente la planta de Wilches? Las autoridades tienen -una vez más- la palabra.

Más transgenicos = más glifosato

Publicado en Vanguardia Liberal en marzo 14 de 2007

A mis amigos uribistas –que aún apoyan la firma del TLC- les recomiendo la lectura de la columna escrita por la congresista estadounidense Linda Sánchez, publicada el domingo en El Tiempo. La nota, titulada “TLC con Estados Unidos no sirve a Colombia”, ratifica lo que ha denunciado la oposición, académicos, empresarios independientes, agricultores y la Iglesia. Sánchez sugiere aprender de la experiencia sufrida por países que firmaron el tratado y anota: “El Nafta (el TLC del Norte) ha contribuido a deteriorar los salarios y a erosionar la seguridad en el empleo. Los beneficios se han concentrado en pocas manos y los impactos negativos han sido para las mayorías”. Millones han perdido sus empleos y sus empresas, recalca la congresista. Espero que el gobierno no la califique de terrorista de civil, que es el calificativo que le aplica a aquellos que disienten de sus iniciativas.

A pesar de estas y otras advertencias, el presidente Uribe y sus acólitos de civil, persisten en llevar a cabo esta entrega total de la producción nacional y los recursos naturales. Claro que la sumisión de este gobierno frente a mister Bush y multinacionales asociadas es tal que –incluso sin TLC- se ha logrado agudizar el desbarajuste neoliberal, que no empezó Uribe, pero si es responsable de llevarlo a extremos insostenibles. El hecho es que el país produce cada vez menos y esta entregando sus recursos y negocios a cambio de nada. La última noticia fue la aprobación a Monsanto y Dupont de la “puesta en marcha de estudios de bioseguridad y de siembra” de cultivos transgenicos.

Esta aprobación llega precisamente ahora, cuando se debaten a escala mundial los posibles riesgos sanitarios de estos productos, a raíz de la difusión de un documental europeo que denuncia los efectos sobre animales de laboratorio. Ahora, la expansión de estos cultivos implica un mayor uso de glifosato (sobre el que existen nuevos estudios que ratifican la toxicidad del producto), pues una de las características de estas plantas es que soportan el cuestionado herbicida. La cosa es mas grave, pues las multinacionales no permiten el uso de las semillas producidas en cada cosecha, lo que crea una dependencia del agricultor, que puede incluso ser demandado si se comprueba que uso los transgenicos, voluntaria o involuntariamente. Por supuesto que las multinacionales venden las semillitas mágicas y también el glifosato.

SUSTANCIAS QUIMICAS RELACIONADAS CON LA INFERTILIDAD HUMANA

Publicado en Catedra Libre, Universidad Industrial de Santander, No. 100, abril 2007

La multinacional bananera Chiquita Brands fue multada en Estados Unidos -el pasado mes de marzo- por pagarle a paramilitares colombianos. Los medios (1) han recordado que esta empresa tiene antiguos y oscuros antecedentes en Colombia, que se remontan (con el nombre de United Fruit) a la masacre de 1928 ocurrida en la zona bananera, evocada por el Nóbel García Márquez en Cien años de soledad.

Sin embargo, esta multinacional (y otras) también ha sido mencionada en un trágico episodio que afecto a un número indeterminado de trabajadores, en diferentes países cultivadores de bananos (2). Los trabajadores sufrieron una dramática perdida de fertilidad ocasionada por una exposición al pesticida 1-2 Di-bromo 3 cloro propano (DBCP), utilizado en el control de nematodos en plantaciones de bananos. Esta es la historia.

El Nemagon esterilizó a los trabajadores

El DBCP empezó a ser fabricado comercialmente en los años 50 del siglo pasado por las trasnacionales Dow Chemical Company y Shell Development Company (3). En los años 60 se aplico (con los nombres de Nemagon o Fumazone) en diferentes países, por parte de empresas comercializadoras de piña y banano, como Standard Fruit Company, Dole Fruit Company, Chiquita Brands y Del Monte Fresh Product.

Miles de trabajadores estuvieron expuestos al peligroso plaguicida. Los trabajadores recibían los vapores del DBCP cuando se encontraban “dentro de la bóveda vegetal formada por las hojas de banano, prácticamente sin ventilación” o cuando preparaban el producto o lo transportaban. Los niños y las mujeres que les llevaban la comida o lavaban sus ropas fueron igualmente afectados (4). El producto continúo utilizándose sin mayores medidas de precaución hasta 1977 cuando se estableció que 35 trabajadores de 115 de una planta de DBCP que operaba en California resultaron estériles. A raíz de este incidente (y los estudios), la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) prohibió su uso en 1979 (5). En Colombia solo fue prohibido en 1982 (Resolución 243 del ICA).

Para la EPA, la exposición crónica a este producto tiene efectos sobre la reproducción, pues reduce la producción de espermatozoides. También lo considera un probable carcinógeno humano. Ha trascendido que las empresas fabricantes conocían estos problemas desde 1958 cuando las investigaciones concluyeron que el producto ocasiona atrofia en los testículos y esterilidad, en animales de laboratorio (6).

Luego de su prohibición, y al establecerse los terribles efectos del DBCP, los trabajadores demandaron a las multinacionales y han obtenidos fallos favorables a sus intereses desde 1992. Los juicios prosiguen en diferentes países, en diciembre de 2006, una juez en Chinandega (Nicaragua) condeno a cinco empresas al pago de 800 millones de dólares por concepto de indemnizaciones (7).

El fallo determina que las empresas deben indemnizar a 1248 extrabajadores. El abogado de los demandantes afirmo:
“Los resultados confirmaron, para desgracia de ellos, que la mayoría de esos campesinos son infértiles”. Las empresas apelaron este fallo, que es el segundo en Chinandega, que beneficia a los extrabajadores.

¿Todos llevamos estas sustancias en la sangre?

El caso del DBCP es solo uno de los tantos que relacionan a estos compuestos con la perdida de fertilidad. No es la única sustancia que inquieta, es más, según algunos autores, en la actualidad todos los seres humanos llevamos estas sustancias en la sangre. Análisis realizados a parlamentarios europeos detectaron más de 40 sustancias químicas sintéticas en su sangre, como pesticidas organoclorados, compuestos de bromo, ftalatos, perfluorados, muchos de ellos prohibidos en diferentes países (8).

En Colombia, un estudio realizado de manera conjunta entre el Grupo de Química Ambiental y Computacional de la Universidad de Cartagena (profesor Jesús Olivero) y el Departamento de Salud del Estado de New York y el Centro Wadsworth de Estados Unidos, “detecto una nueva serie de contaminantes ambientales en la sangre de habitantes de Cartagena, individuos adultos, de ambos sexos y pertenecientes a todos los estratos. Estos contaminantes son los ácidos perfluorooctilsulfónicos (PFOS) y sus derivados” (9)

Para algunos autores, estas sustancias podrían amenazar incluso la supervivencia de la especie humana.

Nuestro Futuro Robado

En 1996 se genero una gran controversia mundial en torno a la publicación del libro Nuestro Futuro Robado, con prologo de Al Gore, exvicepresidente de los Estados Unidos (el mismo que gano un Oscar por su excelente documental Una verdad inconveniente). En este, se analiza la información científica relacionada con casos enigmáticos -pero crecientes- de defectos congénitos, anomalías sexuales, nacimientos prematuros y problemas de reproducción en animales… y humanos. Los autores asocian estos problemas con la exposición a sustancias químicas que afectan el sistema endocrino, que regula procesos biológicos esenciales. De ahí su nombre: disruptores (del ingles) o perturbadores endocrinos (10).

Estas sustancias son consideradas contaminantes emergentes. Las inquietudes se remontan al uso de una hormona sintética llamada dietilestilbestrol o DES en el siglo pasado. En los años 40, 50 y 60 le fue recetada a millones de mujeres con problemas de embarazo. Y a vacas y pollos, para promover su rápido crecimiento. Años mas tarde, los estudios revelaron que el DES podía ocasionarle graves efectos secundarios a las madres…y a sus hijos e hijas (cáncer de vagina).

A raíz de estos y otros problemas, la Unión Europea prohibió en 1989 el uso de sustancias anabolizantes en ganado, hecho que desato la llamada guerra de las hormonas entre la UE y Estados Unidos y sus satélites, que si permiten el uso de estas sustancias (11). Pesticidas químicos como la atrazina (que se ha aplicado en Colombia) fueron prohibidos en la Unión Europea, pues su uso fue relacionado con una rara malformación en bebes, la criptorquidia (los testículos no descienden).

La atrazina y otras sustancias han sido también relacionadas con un extraño fenómeno detectado en el río Potomac, que abastece de agua a la ciudad de Washington: la aparición de peces machos con características de hembra. “¿Es transferible a los humanos el efecto desarrollado en los peces?'' le preguntaron al gerente general del Acueducto de Washington en agosto de 2006. “No sé y creo que nadie sabe la respuesta a esa pregunta en estos momentos”, dijo el señor.

Los académicos Pelt (Universidad de Metz) y Seralini (Universidad de Caen) advierten en un libro publicado el año pasado (8): La concentración de espermatozoides cayo en promedio en 50 % en los últimos 50 años”. “La infertilidad (no es igual a esterilidad) afecta al 15 % de las parejas de América y Europa Occidental. Entre 30 y 50 % de los casos le son atribuidos a una producción defectuosa de semen. ¿Cuáles son los factores implicados en esta caída de espermatozoides? La exposición a pesticidas y solventes”. Para Seralini, una de estas sustancias es el glifosato, aplicado generosamente en Colombia, sobre todo ahora que se aprobó la siembra de transgenicos (12).

1. http://www.eltiempo.com/justicia/2007-03-18/ARTICULO-WEB- NOTA_INTERIOR-3480341.html

2. http://www.foroemaus.org/espanol/ambiental/04_04.html

3. www.oehha.ca.gov/water/phg/pdf/dbcp_f.pdf

4. http://members.tripod.com/foro_emaus/dbcp.htm

5. http://www.epa.gov/ttn/atw/hlthef/dibromo-.html

6. http://www.epa.gov/ttn/atw/hlthef/dibromo-.html#ref2

7. http://laprensa.com.ni/archivo/2006/diciembre/05/noticias/regionales/160157.shtml

8. Pelt JM, Seralini, GE, Apres nous le déluge, Flammarion/ Fayard, Paris 2006

9. www.reactivos.com

10. http://www.buenosdiasplaneta.org/libros/nfr.htm

11. Scott M., La UE pide apoyo a la OMC en diferendo cárnico con EE UU, The Wall Street Journal (El Tiempo), noviembre 9 de 2004

12. Puente Jairo, Más transgenicos = más Glifosato, Vanguardia Liberal, marzo 2007

La crisis del agua en Santander

Publicado en Universia, marzo 22 de 2007

En 1993, con la financiación del desaparecido Inderena, se publicó el libro La crisis del agua en Santander. En este documento, un grupo de investigadores del Inderena, la UIS y otras universidades, advertía lo siguiente: “De no tomarse medidas inmediatas y eficaces, el departamento enfrentara en los próximos años un déficit en el suministro de agua a las poblaciones”. Así mismo, se pronosticaron “crecientes racionamientos de agua y pérdidas de cosechas” y disminución de las capturas pesqueras, si las tendencias no sufrían modificaciones. Con base en análisis de laboratorio se recalcó –además- que Santander registraba “problemas (muy graves) en la calidad del líquido que fluye por los cauces y también en el que es consumido por la población” (1).

Han pasado 14 años desde que se preparó esta publicación e infortunadamente la situación no tiende a mejorar en el departamento sino a deteriorarse, como se deduce de estudios realizados por la Universidad Industrial de Santander, varias dependencias oficiales e informes de prensa.

Oferta y demanda de agua

En el documento Estrategia Nacional del Agua (1996) se señala: “La escasez que se presenta en la cuenca hidrográfica del caribe y la zona andina, tiene como factor determinante las formas de ocupación del territorio y los sistemas de producción”. En efecto, la oferta neta de agua en Colombia supera ampliamente a la demanda. Sin embargo, la relación demanda/oferta no es igual en todo el país (2). De tal manera que el índice de presión sobre el recurso es mínimo y bajo en el sur, suroriente y vertiente del pacifico (en estos sitios hay mucha agua y baja densidad poblacional); mientras que es alto y muy alto en la zona andina y el caribe (donde la densidad es elevada y las precipitaciones son menores). En esta última zona –caracterizada por una alta presión sobre el recurso- se encuentra Santander.

Por lo demás, en Santander (y otros departamentos) también se presenta una alta concentración de la población en la capital. Más del 60% de la población del departamento habita en el Área Metropolitana de Bucaramanga y Barrancabermeja. En estos sitios se registra un alto consumo del líquido que podría conducir a futuros racionamientos, pues la demanda crece y las fuentes de agua tienden a disminuir sus caudales en periodos secos, situación que se ve agravada por el fenómeno del Niño y el calentamiento global. Para prevenir un cercano racionamiento, el Acueducto de Bucaramanga adelanta un proyecto de ampliación de sus instalaciones.

Ahora, la amenaza de próximos racionamientos no se limita a sectores urbanos altamente poblados, que de alguna manera cuentan con mejores condiciones para superar la cercana crisis de agua. El hecho es que los racionamientos llegaron desde hace varios años a otros municipios, menos poblados pero muy importantes, como Málaga o el Socorro. E incluso afecta a pequeños pueblos y veredas, como se ha constatado en estudios de campo realizados en la UIS. (3, 4).

Y es que la disminución de los caudales en ríos y ciénagas se registra en todo el departamento, una situación especialmente crítica es la del río Magdalena, que presenta una dramática reducción de su caudal durante los periodos secos. En Barrancabermeja, las aguas se retiran varios cientos de metros del antiguo muelle, en periodos secos. Algunas ciénagas del magdalena medio tienden a desaparecer durante las sequías y la temperatura del agua puede alcanzar los 40 grados centígrados.

Efectos sobre cosechas

La escasez de agua afecta las cosechas desde hace varios años. Según la Comercializadora (de fríjol) Nueva Villanueva en el 2005: “las áreas cultivadas han pasado de 5.000 hectáreas en toda la provincia Guanentina a 800; y en el caso de Villanueva, se pasó de 3.000 hectáreas a tan sólo 500. Dos factores fueron los que acabaron con el fríjol: La falta de lluvias y los malos precios”. Según el directivo, en la región, de acuerdo con Corpoica, tan solo caen 110 milímetros de lluvia, cuando se necesitan cuatro veces más para poder tener una buena cosecha (5).

A pesar de las advertencias presentadas hace varios años, la tala y quema de bosques continua, incluso en áreas protegidas como es el Parque Nacional Natural Yariguies, como se observa en las siguientes fotografías suministradas por investigadores de la Asociación de Municipios Agropecuarios de Yariguies. La pérdida de regularización de los caudales esta asociada a mayores problemas de sequías, pero también a inundaciones catastróficas, como la registrada en Girón en el 2005.


Deterioro generalizado de la calidad del agua

La elevada concentración poblacional en el Área Metropolitana de Bucaramanga, además de generar una alta demanda del líquido, también produce un gran caudal de aguas residuales, que es descargado a las corrientes que circulan por estos núcleos urbanos. Por ello, no sorprende que estos sistemas acuáticos presenten niveles muy elevados de contaminación fecal, como se deduce de análisis estadísticos realizados en la UIS (6). Los coliformes fecales en estas corrientes alcanzan, en algunas estaciones de muestreo, valores medios que se miden en millones, mientras que la norma del decreto 1594 para recreación por contacto primario es de solo 200 NMP/100 ml.

El problema no se limita al Área Metropolitana sino que se extiende por todo el departamento, debido a que existen muy pocas plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR). Mas grave aun: en donde han sido construidas, la gran mayoría no funciona apropiadamente. Un estudio realizado por la UIS y la gobernación concluyo que de 337 vertimientos a los ríos en Santander menos del 12 % reciben algún tipo de tratamiento. Ver en figura siguiente la situación en la cuenca del magdalena santandereano (7).

Tampoco funcionan adecuadamente las plantas de agua potable construidas fuera del Área Metropolitana, de ahí que las autoridades sanitarias advierten que son pocos los municipios que reciben agua realmente potable (7a).

Estas evaluaciones coinciden con las realizadas a nivel nacional, que concluyen que solo un porcentaje muy pequeño de estas instalaciones reciben una operación y mantenimiento apropiados. ¿Por qué no funcionan las plantas de aguas residuales y de agua potable? En muchos casos, las instalaciones han sido mal diseñadas pues se contratan empresas no calificadas, en otros casos, se nombran a personas inexpertas para la operación y el mantenimiento, que además no cuentan con reactivos ni equipos de laboratorio. El resultado es que el departamento (y el país) sigue botando la plata –literalmente- al alcantarillado, al construir plantas que no cumplen su cometido de depurar las aguas residuales.

Efectos sobre el recurso pesquero

Además de afectar la salud de los consumidores y la agricultura, el deterioro del recurso hídrico tiene un efecto directo sobre la actividad pesquera. Las cifras registran una dramática disminución de las capturas en las últimas décadas. De acuerdo con registros del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder) de las 356 toneladas de peces que ingresaron en canoas al puerto petrolero en el 2004 se disminuyó a 316 toneladas en el 2005, lo que significó una reducción de casi 40 toneladas en ese año (8). Las cifras presentadas en el libro La crisis del agua se remontan a 1977 y la tendencia registrada conducirá –si no se toman medidas- a un agotamiento de recurso.

Un factor adicional tiene que ver con la calidad de estos pescados. El profesor Jesús Olivero de la Universidad de Cartagena ha detectado la presencia de peligrosos parásitos en peces recolectados en diferentes regiones de Colombia (9). Este es un tema poco estudiado en el país, como muchos otros, es el caso de la presencia en las aguas y alimentos de contaminantes emergentes, originados en actividades agrícolas y urbanas, como son los llamados perturbadores endocrinos, relacionados con nacimientos prematuros, perdida de fertilidad humana y malformaciones.

¿Que hacer?

La crisis del agua en Santander y Colombia no se solucionara expidiendo más leyes y decretos reglamentarios. Aunque es necesario actualizar algunos temas reglamentarios, existe desde los años 70 un marco legal que permitiría solucionar muchos de los problemas reseñados. También existe un ministerio, corporaciones autónomas, institutos de investigación y demás entes que hacen parte del Sistema Nacional Ambiental que creo la ley 99 de 1993. Esta misma ley establece que el desarrollo del país debe regirse por los lineamientos del desarrollo sostenible y establece la aplicación del principio internacional de precaución.

De ahí que las leyes y las instituciones están ahí, pero ¿Por qué no logramos buenos resultados? Las razones son múltiples pero, un informe de la ONU del año pasado (10), concluye que la mala gestión y la corrupción son factores principales en el agravamiento de la crisis. Al analizar la situación en Colombia es inevitable confirmar que existen problemas relacionados con deficiencias administrativas, corrupción, politiquería e incompetencias. Pero también pobreza derivada de la desigualdad, ausencia de planificación en el uso de suelos y en la distribución de la población. E igualmente graves carencias en investigación y educación

Se trata de problemas estructurales, muy complejos, que solo se solucionaran a través de un enfoque sistémico, que implique un trabajo transdiciplinario que involucre la participación de los municipios y la comunidad. El reto es enorme pero no insuperable, siempre y cuando se cuente con lo más importante: voluntad política para poner el conocimiento y la ética al servicio de las mayorías.

1. Puente Jairo et al (17 investigadores), La crisis del agua en Santander, Inderena, Bucaramanga, 1993, pagina 8

2. Estudio Nacional del Agua, www.ideam.gov.co.

3. Torres Diana P, Diagnostico de la calidad del agua de la quebrada Sancotea, Socorro, Especialización en Química Ambiental, UIS, 2007

4. Yaneth Liliana Duque, Evaluación de la quebrada Cuchicute, Especialización en Química Ambiental, UIS, 2006

5. Vanguardia Liberal, enero 12/2005.

6. Contreras Alix, Evolución y estado del recurso hídrico superficialen el Área Metropolitana de Bucaramanga, Especialización en Química Ambiental, UIS, 2006

7. Muskus A., Calvo J., Evaluación de plantas de tratamiento de aguas en Departamento de Santander, Especialización en Química Ambiental, UIS, 2006

8. El TIEMPO, marzo 3/2005.

9. Olivero Jesús, www.reactivos.com

10. IV Foro Mundial del Agua, México, marzo 2006

Publicado en http://www.universia.net.co/noticias/noticiadeldia/recursovital3.html